Todos hemos visto niños inquietos que no paran de correr de un sitio a otro, chocando con todo a su alrededor. Niños que en algún momento su comportamiento se encuentra fuera de control, haciendo ruido sin parar, incapaces de esperar su turno. Otras veces, sin poder acabar lo que habían empezado o de prestar atención. Desplazándose sin rumbo fijo, como si soñaran despiertos. Conductas que se aplica a niños con TDAH.
Para muchos de ellos, estos comportamientos son un problema casual, algo normal en los críos como decimos los adultos. Pero para otros, esto no es un problema casual si no un problema más grave. El TDAH o más conocido como trastorno por déficit de atención e hiperactividad, interfiere en la vida de los niños. Haciendo que tengan unos problemas de comportamiento tan frecuentes y graves que dificultan una vida normal. Incluso, derivando en otras situaciones durante su etapa de crecimiento, como el trastorno de ansiedad.
¿Qué es el TDAH en niños?

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad, es un problema de salud mental que se origina durante la infancia. Es considerado un trastorno de conducta y suele aparecer a partir de los 6 años. El TDAH conlleva que los niños tengan problemas en su rendimiento escolar. Así como confrontaciones con sus profesores, amigos y su propia familia.
Como su nombre lo indica, se caracteriza porque los niños tienen una actividad física excesiva. También, por presentar problemas para centrarse en una actividad de forma continuada y un alto nivel de impulsividad. Los síntomas pueden disminuir con la edad, pero nunca lo superan por completo. Por suerte, existe tratamientos para el TDAH.
Con ayuda del pediatra pueden obtener un plan de tratamiento a largo plazo, para tener una vida sana y feliz. Siendo muy importante la involucración de los padres en el tratamiento del TDAH. En caso de no tratar la situación, esta seguirá siendo una fuente de problemas para el niño a largo plazo. Impactando en sus estudios, relaciones, trabajo e incluso problemas con la ley.
El TDAH es un trastorno crónico que no tiene cura. Sin embargo, con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños pueden aprender a controlar sus síntomas y llevar una vida normal. Es importante recordar que cada niño con TDAH es diferente, y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro.
Síntomas

El TDAH es una condición neurobiológica que afecta la capacidad para prestar atención, controlar el comportamiento y regular las emociones. Los síntomas suelen presentarse en la infancia y persistir hasta la adultez. Estos síntomas se pueden clasificar en tres categorías principales, las cuales son:
Falta de atención

La falta de atención, más allá de ser una simple dificultad para concentrarse. Se manifiesta como un conjunto de características que impactan significativamente en la vida diaria de quien la padece. Entre las que tenemos:
1- Desorganización: Dificultad para mantener un orden en sus pertenencias y en sus actividades diarias.
2- Distracción: Se desvía fácilmente ante estímulos externos, incluso cuando está realizando una tarea importante.
3- Olvido frecuente: Pierde objetos, citas, instrucciones o información importante.
4- Descuido: No presta atención a los detalles, lo que le lleva a cometer errores frecuentes.
5- Evasión de tareas: Procrastina o evita las actividades que requieren esfuerzo mental sostenido.
6- Falta de seguimiento de instrucciones: No completa las tareas o no sigue las instrucciones al pie de la letra.
7- Pérdida de objetos: Pierde con frecuencia objetos personales, incluso aquellos que son importantes.
8- Ensoñaciones: Suele «soñar despierto», desconectándose de su entorno.
Hiperactividad

La hiperactividad va más allá de la simple inquietud o el movimiento excesivo. Se trata de un patrón de comportamiento complejo que afecta distintas áreas, desde su capacidad para concentrarse hasta su interacción con los demás. Presentando las siguientes características:
1- Inquietud constante: Se mueve constantemente, como si tuviera un motor interno que lo impulsa.
2- Dificultad para jugar tranquilamente: Le cuesta participar en actividades tranquilas o sedentarias.
3- Incapacidad para permanecer sentado: Se levanta con frecuencia de su asiento, incluso en situaciones que requieren estar quieto.
4- Actividad física desmedida: Realiza actividades físicas con intensidad desmedida, incluso cuando se le ha pedido que no lo haga.
5- Habla excesiva: Habla en exceso y con frecuencia interrumpe a los demás.
6- Inquietud: Se muestra intranquilo y tiene dificultad para relajarse.
Impulsividad

La impulsividad es un rasgo de la personalidad que se caracteriza por la tendencia a actuar sin pensar en las consecuencias. Los niños impulsivos suelen tomar decisiones precipitadas, actuar sin control y tener dificultades para tolerar la frustración. Esto puede llevar a una serie de comportamientos problemáticos, como los siguientes:
1- Toma de riesgos: Actúa sin pensar en las consecuencias, exponiéndose a situaciones peligrosas.
2- Dificultad para esperar turno: Le cuesta esperar su turno en juegos, colas o cualquier otra situación.
3- Impaciencia: Se muestra impaciente y ansioso ante las situaciones que requieren espera.
4- Interrumpe a los demás: Interrumpe las conversaciones o actividades de otras personas.
5- Respuestas impulsivas: Habla y actúa sin pensar, respondiendo antes de que se le haya hecho la pregunta completa.
Clasificación de los niños por los síntomas de TDAH

Los niños que sufren TDAH no necesariamente deben presentar todos los síntomas característicos del trastorno. Pueden tener uno o varios de ellos. Dependiendo de los síntomas que desarrollan, se clasifican según los siguientes grupos:
1- Falta de atención: Los niños que presentan este tipo de TDAH tienen un bajo nivel de actividad. Los síntomas pueden pasarse por alto debido a que no son tan “molestos” para los adultos. Este es el grupo más común entre las niñas que sufren TDAH.
2- Hiperactividad/Impulsividad: Este es el menos común de todos y es el que afecta con más frecuencia a los menores más jóvenes. A pesar de su comportamiento impulsivo e hiperactivo, los niños son capaces de prestar atención.
3- Los tres combinados: Es es el tipo más común de TDAH. Presenta una combinación de síntomas de desatención, hiperactividad e impulsividad.
La presencia de algunos de estos síntomas en un momento oportuno no significa necesariamente que el niño tenga TDAH. Se debe observar durante un período de 6 meses para confirmar el diagnóstico. El niño puede estar simplemente aburrido, estresado por algún problema en la escuela o en casa. Incluso por algo en su vida que se le está haciendo difícil de sobrellevar.
Causas

No se conocen completamente las causas que provocan que un niño sufra de TDAH. Los estudios realizados sobre el tema, hablan del componente genético como un factor de gran importancia. Expertos concluyen que hay un 78 % de posibilidades de que un niño desarrolle el trastorno si alguno de sus progenitores lo sufre.
El entorno social dado por relaciones conflictivas y el ambiente familiar de hogares desestructurados, son otros objetos de estudio. Concluyeron que no ayudan al desarrollo de la enfermedad, sino que actúan impulsando los síntomas. A continuación, veremos los factores demostrados que pueden causar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad:
1- Sufrir lesiones graves en la cabeza: En algunos casos puede ser el origen de la enfermedad.
2- La anatomía y funcionalidad del cerebro: Especialmente, si las zonas que controlan el nivel de actividad y atención son un poco más pequeñas. También, cuando tardan más tiempo en madurar.
3- Los niños nacidos prematuramente: Los partos prematuros aumentan las posibilidades de desarrollar el trastorno.
4- Exposición a sustancias adictivas durante el embarazo: El consumo de sustancias como la nicotina del tabaco y el alcohol. Esto aumenta el riesgo del desarrollo de la enfermedad.
¿Qué tan común es este trastorno en el mundo?

El TDAH es un problema de salud mental muy común. De acuerdo a los últimos reportes de la OMS, alrededor de un 8,8 % de la población mundial padece de esta condición. Y en lo que respecta a España, solo el 3 % de los niños que presentan déficit de atención son diagnosticados de forma oportuna. Mientras que, el porcentaje de los que reciben tratamiento es mucho más reducido y apenas alcanza el 1 % de los casos.
Un escenario bastante serio en el que los hombres tienen una mayor prevalencia que las mujeres. Debido a que, desde la infancia por cada niña afectada, se contabilizan al menos tres niños con TDAH. Lo cual nos lleva a reivindicar la importancia de hablar más seguido sobre este tema. Básicamente, para que los padres logren identificar dicha alteración a tiempo. Pero también, para que estén más atentos ante cualquier irregularidad en el comportamiento de sus hijos.
Además, según diversos expertos, esta enfermedad suele presentarse antes de los 12 años. Aunque no interfiere para nada con la inteligencia de los niños, sí que les acarrea serios problemas de aprendizaje. Los cuales van muy de la mano con las dificultades para prestar atención en una determinada tarea. También, suscita ciertas complicaciones en términos de socialización y se suma una marcada hiperactividad.
Adicionalmente y, por si fuera poco, el TDAH constituye un factor de riesgo inminente para el desarrollo de otras afecciones mentales. Tales como la depresión, ansiedad y múltiples trastornos de personalidad. Así que, si quieres que tu hijo tenga una mejor calidad de vida en materia laboral y personal cuando sea adulto. Es indispensable que sea tratado desde temprana edad.
¿Cómo y quién lo diagnostica?

No existe una prueba exacta para confirmar un trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Sin embargo, la mayoría de los niños que sufren de esta condición tienen un patrón de conducta muy particular. Caracterizado por un alto grado de impulsividad, inquietud, desorganización y elocuencia que difícilmente pasa desapercibido. Además, presentan frecuentes e inusuales episodios de depresión y ansiedad, que no son nada normales para su corta edad.
Una serie de síntomas que en primera instancia notará el psicopedagogo o el docente dentro del entorno escolar. Y que, posteriormente, serán más analizados en detalle por otros profesionales de la salud. Como pediatras, psicólogos o psiquiatras que se mantendrán en estrecha comunicación para prescribir el tratamiento más adecuado.
Aunado a ello, en lo concerniente al diagnóstico. Es muy probable que la confirmación o el descarte de esta condición amerite la aplicación de los siguientes recursos:
1- Examen médico general: Para descartar cualquier otra anomalía que esté desencadenando los comportamientos inusuales.
2- Estudio, indagación y análisis de historial del paciente: Incluyendo sus registros escolares. Así como información sobre la salud mental de sus familiares pasados y cercanos.
3- Análisis del entorno: Finalmente, una entrevista privada y a fondo con los padres y los cuidadores del niño. Para saber en qué ambiente está creciendo y qué trato recibe de sus seres queridos. Posteriormente, el médico se ayudará con la escala de TDAH para estimar el grado de la afección.
¿Qué pueden hacer los padres para ayudar?

Los padres juegan un papel fundamental en el tratamiento del TDAH de su hijo. Su comprensión, apoyo y colaboración pueden marcar una gran diferencia. Mejorando la capacidad del niño para controlar los síntomas y alcanzar su máximo potencial. A continuación, se detallan algunos consejos específicos que los padres pueden seguir:
1- Aprenda en qué modo afecta el trastorno a su hijo: Cuando hable con el terapeuta, pida que le de consejos. Así como modos de ayudarle a mejorar, explicando la manera en que afecta el trastorno al niño.
2- Enseñe a su hijo una cosa a la vez: Elija una cosa que enseñar al niño y céntrese en ella. Cosas pequeñas y felicite a su hijo por los esfuerzos que realiza durante el aprendizaje.
3- Participe activamente en el tratamiento: Aprenda sobre el trastorno. Cumpla el tratamiento que le dé el terapeuta. Acuda con su hijo a todas las visitas de terapia médica. Si toma medicación, cumpla las indicaciones del médico al pie de la letra.

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