La percepción distorsionada del cuerpo y la obsesión por conseguir una delgadez nada realista en poco tiempo. Es parte de los síntomas más comunes de los trastornos alimenticios que enfrentan muchos jóvenes hoy en día. Un problema que, a menudo, inicia con la adopción de dietas estrictas o con la incesante preocupación por la ingesta de calorías. Hasta llegar a un punto en el que el afectado empieza a saltarse las comidas o a hacer ejercicio excesivo para perder peso. Incluso a vomitar. Por ello y por la trascendencia del tema, te hablaremos acerca de la diferencia entre la anorexia y bulimia.
Para nadie es un secreto que la adolescencia es una etapa dura en la que predominan los cambios físicos, psicológicos y emocionales. Sin embargo, si tu o tu hijo cursan por este periodo. Deben tener claro que no es normal tener una relación problemática o compulsiva con la comida. Y menos sentir la necesidad constante de inducir la evacuación de los alimentos mediante laxantes o vómitos. Este tipo de conductas no solo deteriorará progresivamente la salud de quien la practique, sino que además podría provocar desnutrición, problemas intestinales y hasta la muerte del sujeto.
Así que, si quieres saber más sobre esta problemática, cuáles son sus principales síntomas y cómo abordarla de forma oportuna. Sigue leyendo este artículo.
Diferencia entre anorexia y bulimia

De acuerdo con cifras y estadísticas de la Cruz Roja Española. Una de cada 100 adolescentes en España padece de anorexia nerviosa. Mientras que 4 de cada 100 sufre de bulimia. Este escenario no es muy distinto a nivel global. En donde se estima que más del 20% de los niños y adolescentes en el mundo sufre de trastornos alimentarios. Por ende, se puede afirmar que esta problemática es una enfermedad bastante común entre los jóvenes de entre 12 y 18 años. Con una mayor prevalencia entre mujeres que encabezan el listado de los casos.
No obstante, es preciso acotar que los hombres no están exentos de padecerla, aunque ciertamente la población femenina suele ser la más afectada. Básicamente porque tiene una presión mayor en relación a la figura y al estereotipo de belleza con el que muchas piensan que deben cumplir. Sin embargo, lo grave en estos casos no es el querer imitar a una modelo o a un artista en particular. Sino la vía o el camino al que se recurre para alcanzar esos objetivos. Así como las motivaciones que impulsan dichos cambios.
Y es que, más allá de la diferencia entre la anorexia y la bulimia. Los trastornos alimenticios son comportamientos irregulares que afectan gravemente la salud física y mental de cualquier individuo. Al punto de mermar o comprometer su capacidad de socialización y hasta su autoestima. Impidiendo que el individuo establezca relaciones sanas y que se desenvuelva con normalidad en su entorno más cercano. Especialmente, bajo circunstancias estresantes y en todos aquellos escenarios en los que está presente la comida.
Sin embargo y en aras de identificar con mayor precisión las patologías de esta naturaleza. Veamos cuáles son las principales diferencias entre la anorexia y la bulimia:
Anorexia

Si hay algo que caracteriza a las personas que padecen de anorexia es el miedo excesivo a ganar peso corporal. Así como la distorsionada percepción que tienen de su apariencia física. Esto hace que quienes cursan por este trastorno no se sientan a gusto con su figura, ni con lo que ven frente al espejo. Precisamente, porque se sienten y se ven más gordas o rellenas de lo que realmente están. Una errada autoimagen que las lleva a hacer esfuerzos extremos por limitar el consumo de calorías. Incluso cuando son demasiado jóvenes para asumir dietas restrictivas.
Aunado a ello, quienes se enfrentan a este tipo de desorden alimenticio, siempre están en busca de diversos métodos para rebajar. Es por ello que, llegado el momento de hacer ejercicio, suelen exigirse más de la cuenta. O excederse en el número de repeticiones que indica el entrenador. Sin tener en consideración aspectos como la estatura y la complexión física. De hecho, en algunos casos, muchos de los pacientes anoréxicos recurren a la toma de laxantes. O a los vómitos para inducir la expulsión de los alimentos.
Y es precisamente, en este punto, en el que la diferencia entre anorexia y bulimia cobra sentido. Debido a que, por lo general, los cuadros de bulimia, casi siempre están precedidos por un tipo de anorexia.
Signos de advertencia

Como avanzamos en líneas anteriores. Esta conducta puede acarrear otros problemas de salud e incluso interferir con el óptimo funcionamiento de otros órganos. Tales como el corazón, el aparato digestivo o la boca, acelerando el deterioro de los dientes. Así que, además de los aspectos que hemos referido en la descripción de la enfermedad. Algunos de los síntomas frente a las que debes estar alerta. Si sospechas que tú o algún ser querido sufre de anorexia, son los siguientes:
- Pérdida excesiva de peso o dificultad para engordar.
- Fatiga.
- Insomnio.
- Desmayos o mareos repentinos.
- Cabello fino o quebradizo.
- Piel seca y amarillenta.
- Intolerancia al frío.
- Ritmo cardíaco irregular.
- Hinchazón de manos y piernas.
- Retraimiento social.
- Rechazo o vergüenza por el consumo de alimentos en público.
Bulimia

A diferencia de la anorexia, en la que no siempre se incurre en atracones de comida o en evacuaciones inducidas. En la bulimia, el sujeto afectado necesariamente recurre a los vómitos como mecanismo de purga. Aunque en ocasiones también suele decantarse por la toma de laxantes para tratar de “subsanar” el daño o sentirse “mejor”. Sobre todo, tras los episodios de consumo comida excesiva en un breve periodo tiempo.
A estos eventos, en los que el adulto o el adolescente experimenta un impulso desenfrenado por comer. También se le conocen como atracones. Y, por lo general, son el resultado de desequilibrios emocionales en los que la persona intenta refugiarse de manera patológica en la comida. Por lo que en la mayoría de los casos guardan una estrecha relación con problemas psicológicos. En los que el individuo tiene un autoconcepto negativo de sí mismo o una baja autoestima. Que le impide apreciar el resto de sus habilidades más allá de lo físico.
No obstante, y pese a que las causas de la bulimia pueden ser variadas. O desprenderse de variables como el estrés laboral o la insatisfacción con otros aspectos de la vida. Las investigaciones también sugieren que en el desarrollo de esta patología también participa un componente genético. Por ende, las personas con familiares que padecen o tienen una predisposición hacia la depresión, podrían tener un mayor riesgo de desarrollarla. Aunque el entorno y el trato que reciba un niño de sus padres, maestros y compañeros de clase también tiende a influir.
En cualquiera de los casos, al abordar la diferencia entre la anorexia y la bulimia. Este es uno de los aspectos más destacables, pero, sin duda, esta última suele estar estrechamente interconectada con la primera.
Síntomas característicos

Más allá de la preocupación por el peso y la apariencia corporal. Quienes sufren de bulimia, por lo general, mantienen en secreto las medidas que toman para deshacerse de la comida. Esto hace que sea un trastorno alimenticio grave y potencialmente letal. Debido a que dichos eventos pueden pasar casi inadvertidos ante los ojos de los padres. Incluso viviendo bajo el mismo techo, motivado que el baño es un espacio privado.
Sin embargo, aunque no siempre sea sencillo percatarse de dichos episodios, sí que existen algunas señales que pueden advertir la presencia del problema. A continuación, te presentamos las más comunes, teniendo en cuenta manifestaciones físicas, conductuales y emocionales:
- Preocuparse demasiado por las medidas corporales o por el peso.
- Comer grandes cantidades de comida de una sola sentada.
- Usar laxantes y diuréticos después de comer, sin que sean necesarios.
- Inducir el vómito o hacer más ejercicio físico del recomendado.
- Usar suplementos dietéticos para bajar de peso.
- Aversión a la comida.
- Deshidratación.
- Caries y mal aliento.
- Menstruación irregular.
- Problemas gastrointestinales.
- Altibajos emocionales.
Causas y factores de riesgo

Más allá de la diferencia entre la anorexia y la bulimia, cualquier persona puede cursar por un trastorno alimentario. Incluso los adultos. Sin embargo, por lo general, este tipo de afección se manifiesta con mayor frecuencia en la adolescencia. Aunque también puede iniciarse desde la infancia y a pesar de que aun se desconoce la causa exacta que lo desencadena. Debido a que, en ocasiones son muy variadas. Existen factores de riesgo puntuales que favorecen su desarrollo. Tales como la genética y los cambios en las sustancias químicas del cerebro.
Por ello y en aras de que tengas en cuenta, las variables más comunes que originan este tipo de desorden. Te presentamos los principales eventos y consideraciones que incrementan sus probabilidades de aparición:
Antecedentes familiares

Padecer de anorexia o de bulimia es más probable cuando se tienen padres o madres que han sufrido este tipo de trastorno. U otros problemas emocionales asociados a abaja autoestima.
Problemas de salud mental subyacentes

La ansiedad, la depresión y los trastornos obsesivos compulsivos. Son patologías de base que pueden llevar a una persona a desarrollar marcada inconformidades con su imagen y su cuerpo.
Dietas o periodos prolongados de inanición

Pasar demasiado tiempo comiendo mal o saltándose las comidas hace que el organismo presente una especie de hambre atrasada. Y esto en personas con distorsiones de la imagen pueden favorecer la emergencia de los típicos atracones de la bulimia.
Antecedentes de acoso por peso

La diferencia entre anorexia y bulimia radica en las vías que se toman para perder masa corporal. Pero, sin duda, cuando un niño ha sido objeto de acoso escolar por sus compañeros de la infancia o del liceo. A raíz de su apariencia física o de su peso, es más probable que establezca una relación problemática con la comida.
Estrés laboral o personal mal canalizado

Los ascensos, los cambios de trabajo, los divorcios, las mudanzas, los cambios de universidad o de carrera. Son transiciones de la vida que pueden generar mucho estrés y ansiedad. Así que mientras tú o tus padres no te ayuden a apostar por otras vías para drenar toda esa tensión. Aumentará el riesgo de incurrir en este tipo de comportamientos.
Soluciones y tratamientos recomendados
La importancia de diagnosticar y de tratar a tiempo los trastornos alimenticios. Responde a la necesidad de prevenir complicaciones mayores a largo plazo. Debido a que mientras más se deje avanzar el problema, más profundas y complejas serán las consecuencias a las que tendrá que enfrentarse el individuo. Las cuales podrían ir desde graves problemas de salud, depresión, ansiedad y pensamientos suicidas. Hasta el desarrollo de fobias sociales que le impidan relacionarse de forma asertiva con su entorno a lo largo de su vida.
Es por ello que el apoyo y la supervisión de los padres es fundamental. Sobre todo, para detectar cualquier comportamiento irregular en sus hijos desde temprana edad. Y, por supuesto, la ayuda y la asesoría de un psicólogo o de un profesional de la salud mental. Será indispensable para dar con la causa exacta del problema y para superar con éxito el trastorno. Mediante sesiones de terapia que le brindarán al paciente las herramientas necesarias para mejorar su autoimagen.

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