La tuberculosis ha tenido muchos nombres en nuestra historia. Se la ha conocido como tisis, consunción, mal del rey, plaga o peste blanca. Está en el grupo de las primeras enfermedades de las que hay conocimiento. Recibiendo su nombre actual, tuberculosis en 1839 por las lesiones nodulares o tubérculos presentes en los pulmones de los fallecidos. La enfermedad aun persiste pese a que su vacuna tiene más de cien años.
En este articulo te mostraremos qué es la tuberculosis y cuáles son los síntomas que presenta. Además de los tratamientos para poder curar la enfermedad.
¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis es una infección bacteriana que se centra en los pulmones. El contagio se produce por medio de las pequeñas gotitas diseminadas en el aire al toser o cuando se estornuda. No todos los pacientes infectados por la bacteria sufren la enfermedad. La enfermedad puede estar latente en la gente o estar activa.
Todos los años 8 millones de personas se infectan de tuberculosis, de los cuales 3 millones morirán. Siendo en países en desarrollo donde hay más casos. Pero por culpa de la epidemia del SIDA los contagios de tuberculosis han aumentado en todo el mundo. Muchas cepas de la enfermedad resisten la mayoría de los medicamentos usados al tratarlas.
Causas de la tuberculosis

La tuberculosis esta causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que recibe el nombre de bacilo de Koch. Descubierto por Robert Koch en 1882. Estas bacterias se trasmiten por el aire al encontrarse en microscópicas gotas de saliva. Estas las produce un portador, con tuberculosis activa sin tratar, al hablar, estornudar, toser, escupir, reírse o cantar.
Por suerte, aunque la enfermedad es contagiosa no es tan fácil contraerla. El contacto con el enfermo ha de ser continuado y no algo casual. Las personas con tuberculosis activa y han recibido tratamiento con fármacos durante al menos dos semanas dejan de ser contagiosos.
Bacterias de tuberculosis resistentes a los medicamentos

El motivo por el que la tuberculosis continua como una de las principales causas de muerte. Es la aparición de cepas resistente a los medicamentos. Con el tiempo algunas de las bacterias han ido desarrollando inmunidades a los fármacos. Uno de los motivos de esta situación es que los pacientes no completan los tratamientos. Ni siguen el tratamiento correctamente.
También pueden ganar esta resistencia por la falta de efectividad de los antibióticos y no mata todas las bacterias. Las bacterias supervivientes ganan una resistencia a este medicamento. Frecuentemente también la ganan contra otros antibióticos de la misma clase.
La resistencia por parte de algunas cepas también puede aplicarse a medicamentos que no usan frecuentemente para su tratamiento. Estos fármacos se usan cuando las bacterias de tuberculosis resisten a los medicamentos usados normalmente.
Tuberculosis y VIH

Desde la aparición del VIH, virus causante del SIDA, en la década de los 80 los enfermos de tuberculosis han crecido significativamente. El VIH debilita el sistema inmunitario provocando que el paciente le resulte casi imposible controlar las bacterias de tuberculosis.
Esto hace que los enfermos de SIDA tengan mayor facilidad de contraer la enfermedad. También de que la infección pase a un estado activo de lo que lo tienen los pacientes sin el VIH.
Síntomas

Aunque el paciente tenga la bacteria de la tuberculosis, su sistema inmunitario normalmente puede evitar que se active. Debido a esta posibilidad los médicos distinguen dos tipos de tuberculosis:
- Tuberculosis latente: El paciente está infectado de la bacteria de la tuberculosis, pero esta se encuentra en estado latente sin tener síntomas. Esta forma no es contagiosa, pero puede activarse en cualquier momento. Por eso es importante tratarla.
- Tuberculosis activa: También llamada enfermedad de tuberculosis y puede desarrollarse semanas o años después del contagio. Esta versión es cuando la bacteria está activa y el paciente enferma. Además, este tipo si es contagioso. Estos son algunos de los síntomas de este tipo de tuberculosis:
- Tos con muestras de sangre o moco.
- Dolores al respirar, al toser o en el pecho.
- Fatiga
- Fiebre
- Una tos que puede durar tres semanas o más.
- Escalofríos.
- Sudores nocturnos.
- Pérdida del apetito.
- Reducción involuntaria de peso.
La tuberculosis tiene la capacidad de afectar a otras zonas del cuerpo además de a los pulmones. Entre ellas están los riñones, el cerebro o la columna vertebral. Los signos de la enfermedad varían dependiendo de la zona afectada. Si es en la columna vertebral uno de los síntomas seria dolor de espalda. Si son lo riñones seria la presencia de sangre en la orina.
Tratamiento

Al igual que pasa con los síntomas, el tratamiento para la bacteria varia dependiendo del tipo que se presente. El médico puede darte un tratamiento con medicamentos para una tuberculosis latente si tienes mucho riesgo de activarse. Para una versión activa el tratamiento será con tomas de antibióticos durante un periodo mínimo de 6 a 9 meses.
Fármacos más frecuentes

En casos del tipo latente solo serían necesarios uno o dos medicamentos. Para el tipo activo, sobre todo cuando se trata de una cepa resistente, requerirá varios de ellos al mismo tiempo. Estos son los medicamentos utilizados más frecuentemente:
- Isoniacida.
- Pirazinamida.
- Etambutol.
- Rifampicina.
Si tienes una variante de tuberculosis resistente a los médicos. Se realiza una combinación de antibióticos y medicamentos inyectables durante un periodo entre 20 y 30 meses. Hoy en día se sabe que hay cepas de la bacteria que están desarrollando una resistencia a estos medicamentos.
Por este motivo pueden agregarse otros medicamentos al tratamiento y así contrarrestar su resistencia.
Efectos secundarios

Aunque no es frecuente la aparición de efecto secundarios graves en lo medicamentos recetados contra la bacteria. En caso de presentarse estos pueden ser peligrosos. Esto es por que todos los medicamentos contra la tuberculosis pueden llegar a ser tóxicos para el hígado. Siendo esto un problema muy grave para el paciente.
Por este motivo es necesario que llames inmediatamente a tu médico si sufres alguno de los siguientes síntomas:
- Náuseas o vómitos.
- Perdida del apetito.
- Esto se produce cuando la piel toma un color amarillo.
- Orina oscura.
- Tendencia a formar moratones o sufrir sangrados.
- Visión borrosa.
¿Existe alguna forma de prevenir la tuberculosis?

La prevención de la tuberculosis pasa por la detección temprana de la enfermedad. Sobre todo, para cortar la cadena de trasmisión del bacilo de Koch. Sin embargo, también es preciso adoptar ciertas medidas cotidianas que permitan minimizar el riesgo de contagio. Así como todos aquellos factores que aumentan las probabilidades de contraer dicha bacteria. Como es el caso de hábitos perjudiciales entre los que destacan fumar o beber alcohol en exceso.
Aunque también existen ciertas patologías como el VIH que elevan el riesgo de adquirir infecciones pulmonares de este tipo. Por ello y además de tener en cuenta las recomendaciones de la OMS, en relación a la vacuna del BCG. Con la que es posible prevenir la meningitis y la osteomielitis, que constituyen formas graves de tuberculosis.
Se deben tener en cuenta ciertas precauciones en el día a día. Además, de llevar un control estricto en el calendario de vacunación infantil. A continuación, te presentamos algunas de esas medidas:
Lávate las manos con frecuencia

Aunque parezca algo básico y sencillo el lavado de manos de forma recurrente. Después de entrar en contacto con superficies a las que accede mucha gente. Te permitirá reducir significativamente el riesgo de contraer enfermedades respiratorias. Tales como el covid-19 y la influenza, pero también como la tuberculosis. Que se trasmite al tocar áreas contaminadas con el bacilo de Koch y a través de las partículas de saliva que quedan suspendidas en el aíre.
Así que desinfectar tus manos con alcohol o lavarlas con agua y con jabón antes de llevártelas a la cara. Es indispensable para deshacerte de este tipo de virus y bacterias.
Procura estornudar o toser en un pañuelo

Al estornudar abiertamente y sin taparnos la cara, propagamos un gran número de gérmenes y bacterias en el ambiente. Por ello, tanto para proteger a nuestros seres queridos como para mantener las medidas de higiene en nuestros entornos. Lo más apropiado es toser o estornudar con el codo flexionado. O hasta disponer un pañuelo únicamente para dicho fin.
Ten vasos y cubiertos personales

Los platos, cubiertos y vasos que utilizamos para consumir diversas frutas o alimentos entran en contacto directo con la boca. Y tras utilizarlos, por mínima que sea, quedan diversas partículas de saliva en dichos implementos. Saliva que si estás enfermo podría terminar favoreciendo la propagación de virus y bacterias a quien los utilice.
En tal sentido, tanto por un tema de higiene como por evitar contagios innecesarios. Opta por tener tus propios cubiertos y tasas en entornos de dudosa salubridad. O al momento de compartir tus alimentos con algún compañero o amigo.
Evita el contacto con personas que tosan o tengan enfermedades respiratorias activas

Si sospechas que alguien de tu entorno familiar o labor tiene gripe. O si notas que alguien a tu alrededor tose o estornuda demasiado. Guarda la distancia pertinente del afectado. Sobre todo, para evitar que el virus o los microrganismos malos tengan acceso a tu organismo.
Al igual que el covid-19, la tuberculosis se transmite por vías aéreas, al pasar demasiado tiempo cerca del portador del bacilo de Koch. Así que si notas síntomas muy parecidos a los que hemos reseñado en este artículo. Toma las precauciones indicadas o consulta a un especialista a la brevedad posible.

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