Perder el control parcial de la vejiga al toser o estornudar. Es una de las situaciones más embarazosas por las que puede atravesar cualquier persona después de cierta edad. Sin embargo, este problema es más común de los que imaginamos. De hecho, se estima que más de 400.000 millones de personas en el mundo sufren de algún tipo de pérdida de orina involuntaria. Así que no debe existir tanto tabú a la hora de hablar de incontinencia urinaria en hombres y en mujeres. Y mucho menos a la hora de abordar sus diferencias.
Estar bien informado acerca de este tema te permitirá saber que esta alteración no siempre es producto de la edad. El consumo de algunas bebidas o alimentos diuréticos, también pueden aumentar el volumen de orina que se acumula en la vejiga. Dando paso a lo que se conoce como incontinencia urinaria transitoria. Aunque etapas como el embarazo y la menopausia, en el caso de las mujeres. Son otros factores que suelen dar paso a una manifestación más persistente del problema.
Sigue leyendo este artículo y descubre cuáles son los principales síntomas que te ayudarán identificarlo de manera oportuna.
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Diferencias entre la incontinencia urinaria en hombre y en mujeres

Si bien la incontinencia urinaria consiste en una pérdida involuntaria de orina por una falta de control sobre la vejiga. Especialmente, al toser, reír o estornudar e incluso, por el simple hecho de realizar algún esfuerzo físico. Existen ciertas diferencias cuando se trata de abordar y explicar las manifestaciones de este inconveniente en cada género. A pesar de que las mujeres suelen ser las más afectadas en este ámbito. Sobre todo, tras cumplir los 50 años.
Sin embargo, es preciso acotar que este tipo de problema, no necesariamente es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Ni siquiera puede ser considerada una enfermedad en sí misma. Debido a que, en términos concretos, se trata más de una alteración en la fase de llenado vesical, que de una patología. Y hasta de un síntoma colateral de muchas otras afecciones.
Veamos pues, cuáles son las principales diferencias entre la incontinencia urinaria en hombres y en mujeres.
Incontinencia urinaria en hombres

La persistente necesidad de orinar y no llegar al baño a tiempo para hacerlo. Es menos frecuente en hombres que en mujeres. De hecho, se estima que, en términos de cifras, la incontinencia urinaria afecta al doble de mujeres que a hombres. Pero eso no quiere decir que los caballeros estén exentos de atravesar por este inconveniente.
De acuerdo, a un estudio de prevalencia realizado por el Observatorio Nacional de Incontinencia en España. Uno de cada cuatro hombres a partir de los 40 años padece de algún tipo de pérdida de orina involuntaria. Mientras que las cifras más actualizadas a nivel global, indican que más de 43 millones de hombres en el mundo sufren de incontinencia urinaria.
Un número de afectados que incluso podría ser más alto. Debido a que muchos hombres tienden a ocultar los síntomas de este problema por vergüenza. Evitando en gran medida la consulta con los especialistas.
Principales causas que la desencadenan

Aunado ello, otra de las características más notables de esta alteración en la población masculina. Es que la incapacidad de controlar la vejiga, en estos casos, suele estar asociada con el agrandamiento de la próstata. O con la manifestación de otro tipo de enfermedades como el cáncer de próstata o trastornos neurológicos como el Parkinson y el Alzheimer.
Además, este tipo de incontinencia urinaria tiene lugar en la llamada “vejiga hiperactiva”. Por lo que la pérdida de orina está relacionada con un mal control neurológico en el proceso de vaciado. Siendo una de las variantes de la incontinencia más fáciles de solucionar. Específicamente, con la prescripción de ciertos fármacos y diversos ejercicios para fortalecer el suelo pélvico.
Molestias e inconvenientes asociados

Entre los efectos secundarios colaterales más comunes que experimentan los pacientes del género masculino que cursan por esta disfunción. También destaca cierta interferencia en la actividad sexual, así como en el desenvolvimiento deportivo y laboral. En donde, más del 20% de los hombres admite verse afectado. Aunado a la inseguridad y a la depresión que surgen de la mano con el agravamiento de este problema.
Sentir la necesidad de levantarse por la noche a orinar, tener un menor flujo de orina y experimentar la sensación de vaciado incompleto en la vejiga. Son algunos de los síntomas más característicos de esta afección en hombres.
Incontinencia urinaria en mujeres

Como avanzamos en líneas anteriores, las mujeres son una de las más propensas a sufrir de incontinencia urinaria en la adultez. De hecho, se estima que 4 de cada 10 mujeres padecen de esta condición. Con dos picos relativamente marcados. El primero entre los 40 y los 50 años, coincidiendo con los cambios hormonales y con el arribo de la menopausia. Y el segundo, que llega de manera más tardía o a consecuencia de la vejez entre los 70 y 90 años.
Sin embargo, debido a otras etapas como el embarazo y el postparto. En las que se produce un significativo desgaste y estiramiento del suelo pélvico. La mujer puede llegar a experimentar escapes de orina persistentes desde una edad más temprana. Con secuelas que suelen prolongarse o acentuarse con el paso del tiempo. Así como con la ingesta de diversas bebidas y medicamentos de efecto sedante que favorecen la relajación de los músculos.
Impacto en la calidad de vida

Lo cierto es que, a pesar la alta incidencia esta afección. Se trata de una problemática que impacta de forma negativa en la autoestima y en la calidad de vida de muchas mujeres. Haciendo que se sientan inseguras en su entorno laboral o a la hora de realizar cualquier tipo de actividad física. Por ello, muchas optan por aislarse o por quedarse en casa más tiempo del que deberían. Especialmente para evitar incidentes o situaciones bochornosas.
Sobre todo, cuando la incontinencia urinaria se presenta de forma temprana, cuando la mujer aún se encuentra en su etapa más productiva. Lo cual la puede llevar a limitar considerablemente la ingesta de bebidas al estar fuera de casa. O incluso a experimentar cierto grado de frustración al no poder controlar el vaciado de su vejiga.
No obstante, bajo cualquier circunstancia lo más recomendable es que acuda al médico durante las fases iniciales de esta alteración. Debido a que se trata de un problema que se puede regular, siempre y cuando se trate a tiempo.
Factores de riesgo más comunes

Más allá de los cambios que se producen en el organismo de la mujer durante el embarazo y la menopausia. En donde el debilitamiento del suelo pélvico tiene una gran incidencia. La obesidad, las infecciones urinarias y el estreñimiento. Son otros de los factores de riesgo más comunes que pueden favorecer el desarrollo de incontinencia urinaria en mujeres.
Debido a que el recto comparte muchos nervios con la vejiga y al hacer demasiado esfuerzo para expulsar los desechos. Ejerce un impacto negativo directo sobre la función urinaria.
Además, sufrir de asma o tener una tos crónica y persistente. También aumenta las probabilidades de que se escape la orina de manera involuntaria en determinados escenarios. Motivado a la presión que se ejerce sobre el suelo pélvico.
Recomendaciones para prevenir y minimizar esta afección

A pesar de que sentir la necesidad de orinar con más frecuencia. Es completamente normal después de ingerir abundantes líquidos. Si eres mujer y quieres minimizar el riesgo de sufrir de incontinencia urinaria. Lo mejor que puedes hacer es practicar actividad física de forma regular para fortalecer el suelo pélvico. Ya que esto te ayudará significativamente a prepararlo tanto para el parto como para el posparto.
Adicionalmente, si cursas por esta afección en sus estadios leves y moderados. Recurrir a ciertos ejercicios de fisioterapia te permitirá mejorar el control de los músculos que intervienen y se conectan con el funcionamiento de la vejiga. La electroterapia, la biorretroalimentación y los ejercicios de Kegel que están especialmente diseñados para trabajar los músculos de la pelvis. Te permitirán contener eficazmente la orina.
Y, por supuesto, si tienes una edad más avanzada y deseas sentirte segura al salir. No dudes en apostar por el uso de soluciones absorbentes en tu ropa interior. Aumentando el consumo de alimentos ricos en fibra y reduciendo la ingesta de líquidos para salir.
¿Cuántos tipos de incontinencia existen?

A parte de los problemas de la próstata y del debilitamiento del suelo pélvico. Que son las causas más comunes. Por las que se produce y en las que se diferencia la incontinencia urinaria en hombres y en mujeres. Dependiendo de los síntomas y de los detonantes que conllevan a la pérdida de orina involuntaria.
La incontinencia urinaria se puede clasificar en al menos cinco tipos:
- De esfuerzo. Cuando la orina se escapa tras toser, reír, estornudar, correr o levantar peso. Debido a la presión que ejercen dichas actividades sobre la pared intrabdominal.
- Por urgencia. Al manifestarse como una necesidad repentina de orinar, seguida de una pérdida involuntaria de líquido. A raíz infecciones urinarias subyacentes, trastornos neurológicos o síntomas asociados con enfermedades como diabetes.
- Por rebosamiento. Cuando el sujeto experimenta una especie de goteo constante. Debido a que la vejiga no termina de vaciarse.
- Como consecuencia de una discapacidad física o mental que le impide a la persona llegar al baño. O raíz de afecciones como la artritis aguda, que dificulta el desabotonamiento del pantalón.
- De naturaleza mixta. En donde pueden estar implicados todos los factores y síntomas que hemos referido en las variantes anteriores. Incluyendo la presencia de diversas enfermedades y la combinación de incontinencia urinaria de esfuerzo o por urgencia.
¿Cómo diagnosticarlas y tratarlas de manera eficaz?

La incontinencia urinaria en hombres y en mujeres es una afección que demanda de la evaluación y confirmación de un profesional de la salud. Específicamente, de un urólogo o de un ginecólogo en el caso de las mujeres. Dos especialistas que primeramente se encargarán de examinar al paciente y de revisar su historia clínica en busca de enfermedades subyacentes.
Para luego proceder a ordenar y a analizar los resultados que ofrezcan los exámenes de sangre y otras pruebas complementarias. Tales como:
- Estudios urodinámicos.
- Ecografía vesicoprostática, para descartar la presencia de tumores u obstrucciones en la próstata.
- Urografía intravenosa.
- Radiografía simple de abdomen.
De ahí en adelante y en función de la edad y del sexo del paciente, el médico procederá a prescribir el tratamiento más adecuado. El cual puede incluir desde fármacos como anticolinérgicos para calmar la hiperactividad de la vejiga. Hasta ejercicios de fortalecimiento pélvico, terapias con material de relleno. Como inyecciones de botox y diversos procedimientos quirúrgicos.
Que permitan desde implantar dispositivos como un esfínter urinario artificial. Que ayude a mantener cerrado el canal urinario hasta que la persona sienta necesidad de orina. Hasta suspensiones del cuello de la vejiga y cirugía de prolapso en el caso de las mujeres.

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