La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo. Es la capa que cubre nuestros músculos, huesos y demás miembros vitales. Su función es la de brindar protección de los agentes externos que podrían causar algún tipo de daño a nuestro organismo. Al encontrarse tan expuesta, la piel es la que más sufre, debido al contacto con los rayos del sol, la contaminación, entre otros elementos. También pueden llegar a desarrollarse enfermedades cutáneas por funcionamientos inadecuados de los sistemas corporales. Entre estas afecciones, puede presentarse la dermatitis seborreica.
A lo largo de este post, hablaremos sobre qué es este tipo de dermatitis. Sigue leyendo si deseas conocer sus causas, síntomas y tratamiento.
¿Qué es la dermatitis seborreica?

El eccema seborreico o dermatitis seborreica, es una erupción cutánea común, que evoluciona en brotes y tiene un curso prolongado. Cuando se manifiesta, la piel comienza a presentar manchas rojizas muy evidentes. Desarrollando sobre ellas, escamas de un color blanco amarillento y grasosas. Principalmente afecta a las zonas del rostro y el cuero cabelludo, por su alta presencia de glándulas sebáceas.
Además de la cara y la cabeza, la dermatitis seborreica se desarrolla en las cejas, el conducto auditivo externo o las zonas adyacentes a las orejas. En casos muy fortuitos, puede llegar a producirse en las axilas, la zona central del pecho, las ingles o debajo de las mamas.
Una vez aparece, puede llegar a controlarse, pero tiende a reaparecer. Debido, generalmente a situaciones de estrés, depresión o fatiga. No representa una complicación grave para el organismo, pero si puede considerarse como un inconveniente estético importante. Llevando al afectado a sufrir ansiedad social, depresión y baja autoestima.
¿Quién puede sufrir de ella?

La dermatitis seborreica se presenta en un 2 a 8% de la población, siendo más común en los caballeros que en las damas. Pudiendo ser este porcentaje, mucho mayor si se toma en cuenta la forma más simple de dermatitis seborreica, conocida como caspa.
Es una afección que puede manifestarse a cualquier edad, pero tiende a aparecer inicialmente en la pubertad. Aumentando las posibilidades de experimentarla, en edades comprendidas entre los 30 y los 60 años. Los bebés recién nacidos pueden desarrollar un tipo de dermatitis seborreica en el rostro y la cabeza, conocida como costra láctea. Desde la tercera hasta la duodécima semana de nacidos, los niños pueden presentar costras grasosas en las orejas, las cejas, el tronco y el área entre el ano y los genitales.
Es más frecuente en pacientes que padecen algún tipo de trastorno neurológico, como es el caso de la depresión o el Parkinson. También puede ser más común en personas infectadas con VIH. Otros factores que pueden potenciar la aparición de lesiones seborreicas, son la ingesta de alcohol o las dietas ricas en grasas animales. Del mismo modo, son más propensos a padecerla, quienes tienen antecedentes familiares con dermatitis seborreica.
¿A qué se debe su aparición?

La causa de esta afección no es del todo conocida. Sin embargo, se manejan hipótesis sobre el motivo de su aparición. El incremento en la producción de grasa en algunos individuos, puede ayudar a un crecimiento excesivo de ciertos microorganismos. Existen personas cuya producción de sebo es normal, pero con una composición demasiado alcalina. Llevándoles también a padecer esta proliferación.
Se piensa que, el microorganismo involucrado en este problema es la Malassezia, un género de levadura habitual en la piel. En pacientes propensos al desarrollo excesivo de grasa, es más fácil la proliferación de especies como Malassezia globosa, Malasezzia furfur y Malasezzia sympodialis.
Factores de riesgo de la enfermedad

Esta enfermedad tiene un fuerte desarrollo por factores hereditarios. Pero, además, es muy frecuente en pacientes con trastornos neurológicos, infección por VIH o han sufrido un ictus. También las condiciones ambientales pueden influir, como el clima frio y seco o la excesiva exposición al sol. La poca atención a la higiene, el consumo de alcohol o el uso de productos que lo contengan. Una dieta deficiente y la obesidad son también factores de riesgo. Siendo los periodos de tensión emocional, propicios para el desarrollo de la dermatitis seborreica.
Síntomas más comunes

- Manchas rojas bien delimitadas.
- Picazón de intensidad variable.
- Formación de caspa en el cuero cabelludo.
- Escamas gruesas que pueden ser blancas y sueltas o amarillentas y grasosas.
- Inflamación en los casos más graves.
- Lesiones muy extensas en pacientes con VIH.
¿Cómo tratar la dermatitis seborreica?

Lo que se busca con el tratamiento de esta afección, es controlar sus síntomas.
Se recomienda asistir a consulta dermatológica, con la finalidad de descartar cualquier otra enfermedad que pueda tener síntomas similares. Al diagnosticarla, el tratamiento podría ser diferente según la extensión del área afectada, la ubicación y su gravedad.
Cuando es el cuero cabelludo el comprometido, el médico podría indicar algún tipo de champú medicado contra hongos. También pueden indicarse queratolíticos, que ayudan a disolver las escamas. De ser grave la afección, el profesional prescribirá corticoides o antifúngicos tópicos.
Al ubicarse en otras partes, el especialista podría indicar directamente la administración de antifúngicos, corticoides u otros medicamentos. Es necesario seguir las pautas del médico a la hora de tratar esta afección, tanto en tomas, aplicación y duración del proceso. Existen dermatitis seborreicas de alta resistencia, por lo que puede ser necesario aplicar antibióticos, fototerapia o inminomoduladores.
De ser un niño el afectado, solo podrá aplicarse un tratamiento indicado por su pediatra. En menores, siempre se evitarán tratamientos agresivos por dos razones: la costra láctea tiende a superarse de forma espontánea y se evita el uso de fármacos para evitar reacciones desfavorables por uso inadecuado.
El tratamiento puede extenderse por varias semanas. Siendo el profesional el encargado de indicar cómo emplearlo en caso de nuevos brotes.
¿Existe alguna cura definitiva para esta afección?

Como avanzamos en líneas anteriores el eccema seborreico es una enfermedad crónica o una alteración cutánea severa que no tiene cura definitiva. Lo máximo que pueden hacer los médicos es prescribir tratamientos y antialérgicos para aliviar los síntomas de irritación y de comezón en la piel. Sin embargo, este tipo de lesiones pueden volver a aparecer si se sigue expuesto a los factores de riesgo que la desencadenan. Tales como el estrés o una deficiente higiene corporal.
Por ello, lo más recomendable es acudir a un especialista que te ayude a determinar la causa de los brotes que estás presentando. Para de este modo, tomar medidas efectivas que te ayuden a mejorar tu estética y calidad de vida. Sobre todo, cuando el problema se ha vuelto recurrente y no encuentras que hacer para frenar la descamación o la expansión de las costras.
Además, pese a que, por lo general, este tipo de parches enrojecidos aparecen en zonas ricas en grasa. Dependiendo del lugar en el que se manifieste y de las características que presente la afección, el dermatólogo indicará soluciones distintas. Así pues, en el caso de que el problema se desarrolle o tenga lugar en el cuero cabelludo. Lo usual es que se prescriba algún tipo de champú antimicótico como el ketaconazol. Aparte de otro champú suave especialmente diseñado para la sensibilidad de la zona.
No obstante, siempre es indispensable que se lleve a cabo la revisión física del área afectada. En aras de descartar la presencia de otra patología con síntomas similares. Y, por supuesto, mejorar la hidratación de la piel y llevar una dieta balanceada, tendrá un impacto altamente favorable.
Medidas de prevención

- Mantener una buena higiene corporal.
- Proporcionar buenos cuidados al cuero cabelludo.
- Evitar el uso de cosméticos grasos.
- Maneja tus niveles de estrés.
- Elimina la ingesta de alcohol y el consumo de alimentos grasos o muy picantes.
- Aunque la luz solar puede ser beneficiosa, conviene evitar la exposición excesiva.
Complicaciones asociadas

Si bien muy rara vez la dermatitis seborreica genera complicaciones graves, más allá del deterioro estético y de la inseguridad que infunde en los afectados. Como toda alteración cutánea puede derivar en daños más serios si el paciente se rasca o si la lesión entra en contacto con objetos externos. Al igual que si se aplican remedios caseros sin previa consulta médica. Tales como el ajo que, en muchos sitios web lo recomiendan muy ligera. Sin si quiera advertir o tener en cuenta sus reacciones adversas sobre pieles sensibles.
En ese orden, algunos de los efectos colaterales más negativos que puede ocasionar este molesto trastorno cutáneo, son los siguientes:
Enrojecimiento

Si tienes picazón o ardor en el área en la que se desarrollan las lesiones. Es normal que presentes un notable enrojecimiento o irritación de la piel. Sin embargo, esta consecuencia, por lo general, es bastante incómoda. Debido a que delata ante los demás que algo no anda bien en tu organismo, ni con el cuidado que le brindas al órgano más extenso del cuerpo.
Aunado a ello, esta manifestación puede empeorar si te rascas o rompes por accidente.
Quemaduras o cicatrices

Aunque es muy poco usual que esto ocurra. El riesgo de sufrir quemaduras o lesiones que dejen marcas duraderas en la piel existe. En especial, cuando se aplican ácidos o productos caseros muy fuertes para mitigar el ardor o la comezón.
Por ello, es de vital importancia no automedicarse y acudir al dermatólogo apenas notes una anomalía de este tipo en alguna zona de tu cuello, rostro o cuero cabelludo.
Pérdida de cabello

La dermatitis seborreica está estrechamente vinculada con los principios de alopecia. Debido a que uno de sus principales efectos en el cuero cabelludo es la caída del cabello. Básicamente porque esta afección contribuye con una mayor sobreproducción de sebo que impide que los folículos pilosos respiren con normalidad.
Así que, si quieres conservar, la abundancia y volumen de tu melena. Evita dejarla avanzar con cambios en el estilo de vida y un tratamiento oportuno.

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