El raquitismo es una enfermedad que se caracteriza por el ablandamiento y debilitamiento de los huesos en niños y adolescentes. Se produce principalmente por una deficiencia de vitamina D, calcio o fósforo, elementos esenciales para el desarrollo y la mineralización ósea. Esta enfermedad puede ocasionar deformidades óseas, dolor, debilidad muscular y problemas de crecimiento. Así como otros problemas de salud graves si no se trata a tiempo.
Si bien el raquitismo era una enfermedad común en el pasado. Gracias a la mejora en la nutrición y la suplementación con vitamina D, se ha vuelto relativamente rara en países desarrollados. Sin embargo, sigue siendo un problema de salud pública en algunas regiones del mundo. Especialmente en poblaciones con acceso limitado a una dieta balanceada y exposición al sol. Por ello, en este artículo, te contaremos todo lo relacionado a esta afección en los huesos. Para que sepas identificar y tratarla de manera adecuada.
¿Qué es el raquitismo?

El raquitismo es una enfermedad que debilita los huesos y afecta principalmente a los niños. La cual se origina por la deficiencia de vitamina D, calcio o fósforo. Si bien esta deficiencia es la causa principal, existen diversos factores que la desencadenan y la hacen más propensa a desarrollarse. Entre ellos tenemos:
1- Dieta pobre: La principal fuente de vitamina D son los alimentos, como pescados grasos, leche fortificada y huevos. Una ingesta insuficiente de estos alimentos puede ocasionar deficiencia.
2- Exposición solar insuficiente: La piel produce vitamina D cuando se expone a la luz solar. Durante los meses de invierno o en regiones con poca luz solar, la síntesis de vitamina D puede ser insuficiente.

Igualmente, algunas afecciones médicas pueden desencadenar el raquitismo. Como lo son:
1- Problemas renales: Los riñones juegan un papel crucial en el equilibrio de calcio y fósforo en el cuerpo. Las enfermedades renales pueden afectar este equilibrio y aumentar el riesgo de deficiencias.
2- Afecciones genéticas: Algunas enfermedades genéticas raras pueden afectar la forma en que el cuerpo maneja el calcio o el fósforo. Lo que predispone al raquitismo.
3- Enfermedad celíaca: Esta enfermedad autoinmune afecta el intestino delgado y dificulta la absorción de nutrientes, incluyendo la vitamina D.
4- Enfermedad de Crohn: Esta enfermedad inflamatoria intestinal también puede afectar la absorción de nutrientes. Aumentando el riesgo de deficiencia de vitamina D.
5- Fibrosis quística: Esta enfermedad genética afecta las glándulas exocrinas, incluyendo las que producen enzimas digestivas. La mala digestión puede dificultar la absorción de calcio y fósforo.
Es importante destacar que el raquitismo es una enfermedad prevenible. Para evitarla, se debe mantener una dieta con vitamina D, calcio y fósforo, junto con la exposición solar regular. Los cuales son esenciales para mantener la salud ósea y prevenir esta enfermedad.
Síntomas

La severidad de los síntomas del raquitismo varía según la edad del paciente y la gravedad de la deficiencia. En muchos casos, al ser niños, los síntomas deben ser percibidos por los padres. A continuación, se detalla una descripción más amplia de los síntomas comunes de la afección:
1- Debilidad muscular y ósea: Dificultad para caminar, correr o subir escaleras, especialmente en niños pequeños. Cansancio y fatiga muscular. Dolor en los huesos y músculos, que puede empeorar por la noche.
2- Deformidades óseas: Como las piernas arqueadas o hacia afuera, agrandamiento de las muñecas y tobillos o protuberancia del esternón. También, deformación del cráneo, curvatura de la columna vertebral o disminución de la estatura.
3- Retraso en el crecimiento y desarrollo: Crecimiento más lento de lo normal en comparación con otros niños de la misma edad. Cierre prematuro de las epífisis óseas, lo que limita el crecimiento futuro de los huesos. Erupción tardía de los dientes y desarrollo dental deficiente, con dientes débiles y quebradizos.
4- Irritabilidad y sudoración excesiva: Los bebés con raquitismo pueden presentar irritabilidad, sudoración excesiva y dificultad para dormir. Como consecuencia de bajos niveles de calcio en la sangre.
5- Convulsiones: En casos muy raros, la deficiencia grave de vitamina D puede causar convulsiones en los bebés.
La gravedad de los síntomas y la presencia de la enfermedad en sí dependen de varios factores. Como la edad, la dieta, la exposición al sol y la salud en general. Si presenta alguno de los síntomas mencionados, es importante consultar con un médico para obtener un diagnóstico preciso y recibir el tratamiento adecuado.
Diagnóstico

El raquitismo se diagnostica mediante un enfoque integral que combina la evaluación clínica, análisis de laboratorio y estudios de imagen. De esta manera, puede conocer más sobre la forma de vida del paciente y determinar si existe una ausencia de vitamina D. Ya que es el principal desencadenante de la afección.
El médico inicia con una entrevista detallada para conocer los antecedentes médicos del niño. Incluyendo la dieta, exposición al sol, y si existen factores de riesgo como prematurez o enfermedades que afectan la absorción de nutrientes. Durante el examen físico, se busca la presencia de signos clínicos característicos del raquitismo. Como deformidades óseas, dolor óseo y sensibilidad al tacto.
Se realizan pruebas sanguíneas para medir los niveles de vitamina D, calcio y fósforo. La deficiencia de vitamina D es la causa más común de la enfermedad. También, los niveles bajos de calcio y fósforo pueden contribuir a desarrollar la afección.
Posteriormente, se efectúan radiografías de huesos, especialmente de extremidades inferiores y pelvis. Las cuales permiten visualizar alteraciones en la estructura ósea, como ensanchamiento de las epífisis, desmineralización y osteopenia. En algunos casos, pueden ser necesarias pruebas adicionales. Como análisis de orina, biopsia ósea y pruebas genéticas para identificar posibles causas hereditarias.
El diagnóstico temprano y oportuno del raquitismo es crucial para iniciar el tratamiento adecuado y prevenir complicaciones a largo plazo. Si cree que su hijo podría tener la afección, es importante que consulte con un médico. Para obtener un diagnóstico y tratamiento preciso.
Tratamiento

El tratamiento del raquitismo se centra en corregir las deficiencias que causan la afección y prevenir complicaciones a largo plazo. El tratamiento específico dependerá de la causa subyacente de la enfermedad y la gravedad de los síntomas. De esta manera, las opciones de tratamiento más comunes incluyen:
1- Suplementación de vitamina D: La mayoría de los casos se pueden tratar exitosamente con suplementos de vitamina D. La dosis y la duración del tratamiento dependerá de la edad del niño, la gravedad de la deficiencia y la respuesta al tratamiento.
2- Suplementación de calcio y fósforo: En algunos casos, también puede ser necesario suplementar con calcio y fósforo. Esto es especialmente importante si la afección se debe a una deficiencia de estos minerales en la dieta.
3- Cambios en la dieta: Se recomienda una dieta rica en calcio y vitamina D para todos los niños. Especialmente para aquellos que ya presentan la afección. Las fuentes de calcio incluyen productos lácteos, verduras de hoja verde y alimentos fortificados. Mientras que, las fuentes de vitamina D incluyen pescado graso, huevos y alimentos fortificados.
4- Exposición al sol: La exposición moderada al sol puede ayudar a aumentar los niveles de vitamina D de forma natural. Sin embargo, es importante proteger la piel del sol con protector solar para evitar quemaduras.
5- Tratamiento de la enfermedad subyacente: Si la afección se debe a una enfermedad subyacente, como la enfermedad celíaca o la enfermedad renal. Es importante tratar esa condición para prevenir la recurrencia de la enfermedad.
El tratamiento del raquitismo generalmente es efectivo y la mayoría de los niños se recuperan completamente. Con un tratamiento temprano y adecuado, no tendrán complicaciones a largo plazo. Sin embargo, si la enfermedad no se trata a tiempo, las deformidades óseas y otros problemas pueden ser permanentes.
Complicaciones

Si el raquitismo progresa sin tratamiento, pueden surgir complicaciones permanentes que afecten la salud física y el desarrollo del niño a largo plazo. Como deformidades óseas, retraso en el desarrollo y problemas cardíacos que pueden causar la muerte. A continuación, te contamos algunas de las complicaciones que surgen al no tratar la afección:
1- Piernas arqueadas: Una de las deformidades óseas más comunes es el arqueamiento de las piernas. Esto ocurre cuando los huesos de las piernas se ablandan y se doblan hacia afuera debido al peso corporal.
2- Rodilla vara: En la rodilla vara, los huesos de la parte inferior de la pierna (tibia y peroné) se doblan hacia adentro. Lo que produce una apariencia de «piernas arqueadas» en sentido contrario.
3- Crecimiento óseo anormal: La afección puede afectar el crecimiento normal de otros huesos, como los de la columna vertebral, el cráneo y la pelvis. Esto puede provocar deformidades como la cifosis (joroba), lordosis (exagerada curvatura hacia adentro de la columna lumbar) y pelvis estrecha.
4- Craneosinostosis: El cierre prematuro de las suturas craneales (uniones entre los huesos del cráneo) puede ocurrir en casos severos. Lo que limita el crecimiento del cerebro y causa deformidades en la cabeza.
5- Retraso en el desarrollo del lenguaje: Dificultad para hablar y comprender el lenguaje.
6- Problemas de aprendizaje: Dificultad para concentrarse, aprender y recordar información.
7- Debilidad muscular y dolor óseo: La enfermedad puede provocar debilidad muscular y dolor en los huesos. Lo que dificulta el movimiento y la actividad física.
8- Fracturas óseas: Los huesos debilitados motivado a la afección son más propensos a fracturarse, incluso con traumatismos leves.
9- Problemas dentales: La deficiencia de vitamina D también puede afectar la salud dental. Aumentando el riesgo de caries y problemas en el esmalte dental.

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