Al igual que el insomnio y la ansiedad. Los cambios en los patrones o hábitos del sueño pueden trastocar significativamente la salud de una persona. Sobre todo, cuando entre dichas irregularidades se produce una interrupción de la respiración del sujeto mientras duerme. Qué es lo que comúnmente se conoce como apnea del sueño. Un trastorno potencialmente grave que afecta con mayor frecuencia a los hombres y que puede acarrear serios problemas cardiovasculares. Tales como arritmias, ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.
Diagnosticar de forma oportuna este tipo de anomalías, es indispensable para evitar la muerte prematura de cualquier sujeto. Sin embargo, como la mayor parte de las alteraciones se suscitan mientras el afectado duerme. En ocasiones, puede resultar complicado que la persona logre identificar por sí misma los síntomas más característicos de dicha patología. Por ello, si tú o tu pareja nota que roncas con demasiada frecuencia y que te encuentras constantemente fatigado. O somnoliento. Consulta a un proveedor de atención médica.
La apnea del sueño no tiene cura. Pero con un tratamiento oportuno, es posible mejorar considerablemente la calidad de vida del paciente y prevenir muchos otros riesgos. Quédate con nosotros y descubre todo sobre ella.
¿Qué es la apnea del sueño?

El fenómeno clínico que hace que una persona deje de respirar por varios segundos mientras duerme. Y que provoca que la respiración se interrumpa y se reanude varias veces a lo largo de la noche. Es lo que en términos médicos se conoce como apnea del sueño. Durante esta alteración el cerebro deja de enviar las señales necesarias para que las vías respiratorias y los músculos torácicos funcionen de manera correcta. Aunque el problema en cuestión también se puede suscitar a raíz de un bloqueo en el flujo de aire en el plano de los pulmones.
Lo cierto es que, este trastorno del sueño es más común de los que imaginamos. Debido a que deteriora la salud y afecta la calidad del descanso de más de mil millones de personas en el mundo. Con una mayor prevalencia en adultos mayores, en mujeres con sobrepeso y en fumadores. Sin embargo, los niños y los jóvenes tampoco están exentos de desarrollar esta patología.
De hecho, según estudios realizados por la Sociedad Española del Sueño, entre 5 y 7 millones de personas en España sufren de apnea del sueño. Pero, lo más preocupante de ello es que más de un 80% de los afectados por esta enfermedad no están diagnosticados.
Es decir, que se corre un alto riesgo de que al menos un 8% de la población española desarrolle complicaciones asociadas a esta patología. Entre las que se encuentran la diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial. Especialmente entre las personas que rondan entre los 30 y 69 años.
Tipos de apnea

Teniendo más clara la naturaleza y las estadísticas de este trastorno. Es preciso acotar que, en función de la anomalía que genera la ralentización o las paradas respiratorias. La apnea del sueño puede clasificarse en al menos tres tipos:
Obstructiva

Es el tipo de apnea más común de todas y se caracteriza por el bloqueo o estrechamiento de las vías respiratorias durante el sueño. Básicamente porque los músculos de la garganta. Entre los que destacan la lengua y el paladar blando. Se relajan demasiado. Impidiendo que el aire fluya con normalidad a lo largo de varios segundos.
Central

Se trata de una manifestación más grave de este tipo de trastorno. Debido a que las pausas respiratorias que se originan en estos casos. Se producen cuando el cerebro deja de enviar las señales necesarias a los músculos implicados en el proceso. Es decir, que el problema se deriva de un fallo temporal en el control que ejerce el cerebro sobre las vías respiratorias y los músculos torácicos.
Esto hace que dicha alteración favorezca el riesgo de padecer otras afecciones como insuficiencia cardíaca. O que el individuo requiera de un dispositivo externo para recibir oxígeno complementario mientras duerme.
Mixta o compleja

Como su nombre lo indica es el tipo de apnea del sueño que condensa tanto la variante obstructiva como la central. Especialmente cuando se recibe el tratamiento para abordar la enfermedad y cuando ya se ha diagnosticado una apnea obstructiva que se convierte en central. Por lo que en algunos casos también se le conoce como apnea central del sueño emergente. Y claramente es más compleja y difícil de abordar por la forma en la que ha evolucionado.
Aunado a ello y de acuerdo al número y a la frecuencia de las pausas respiratorias que presente el afectado durante una misma noche. La versión obstructiva de esta patología se divide en tres estadios esenciales.
- Leve. Cuando la persona tiene entre 5 y 14 episodios de apnea respiratoria en una hora.
- Moderada. En casos en los que el paciente experimenta de 15 a 30 episodios en un lapso de 60 minutos.
- Severa o grave. Cuando el afectado enfrenta más 30 pausas respiratorias con una duración de entre 10 segundos hasta dos minutos en una hora.
Por ende, si tienes sospechas o notas indicios de esta enfermedad. No dudes en acudir a un médico para evitar complicaciones mayores que pueden poner en riesgo tu vida. O la de un ser querido.
Síntomas del trastorno

Tanto la apnea obstructiva del sueño como la apnea central del sueño coinciden en términos de sintomatología. Por ello, en muchos casos resulta difícil diferenciarlas a simple vista. Sin embargo, lo más importante bajo estas circunstancias es estar alerta ante los indicios generales que te presentaremos a continuación. Pues constituyen los síntomas más comunes que advierten el padecimiento de cualquiera de las tres versiones de este trastorno.
Toma nota e identifícalos de forma precoz.
- Excesivo cansancio o fatiga diurna.
- Ronquidos recurrentes mientras duermes.
- Somnolencia o exceso de sueño en circunstancias indebidas. Como conducir o hablar con una persona, que demandan estar despiertos.
- Jadeos constantes.
- Despertar con la boca seca.
- Levantarse con inusuales dolores de cabeza por las mañanas.
- Insomnio o dificultad para dormir.
- Irritabilidad y cambios de humor.
- Problemas en el trabajo por bajo rendimiento.
- Problemas de memoria y de concentración.
Todas estas manifestaciones podrían ser indicadores de que algo no anda bien con tu salud y con tus rutinas de descanso. Aunque no necesariamente se presente todas de un solo golpe.
Principales causas y factores de riesgo

La apnea del sueño es la consecuencia de una excesiva relajación de los músculos torácicos. O de un estrechamiento de las vías respiratorias que impide que llegue suficiente aire a los pulmones. Aunque también podría suscitarse a raíz de un fallo temporal en el cerebro. Que deja de enviar las señales necesarias para que los músculos que hacen posible la respiración funcionen correctamente. Cualquiera de estas disfunciones que, corresponden a la apnea obstructiva y a la apnea central en el segundo caso. Pueden hacer que una persona ronque o se ahogue mientras duerme.
Sin embargo, más allá de toda esa explicación existen algunos factores de riesgo que favorecen el desarrollo y avance de esta enfermedad. Algunos de ellos tienen que ver con variables que escapan de nuestro control, pero mucho otros sí que se pueden evitar. Básicamente porque están directamente asociados con hábitos y estilos de vida que podemos cambiar.
A continuación, te presentamos las acciones y condicionante más comunes que desencadenan estos problemas respiratorios durante el sueño:
Sobrepeso

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo de la apnea del sueño. Debido a que los depósitos de grasa pueden llegar a obstruir la respiración. Así que, si quieres prevenir este y otros trastornos. Te recomendamos llevar una alimentación rica en vegetales y hacer ejercicio diario.
Fumar

Todas aquellas personas que fuman son más propensas a sufrir de enfermedades respiratorias. Por ello, el tabaquismo triplica las probabilidades de desarrollar apnea obstructiva.
Edad avanzada

Como avanzamos en líneas anteriores, los adultos mayores tienden a ser los más afectados por este tipo de patología. Motivado a que con el paso de los años el organismo y sus funciones se van ralentizando.
Ser de sexo masculino

Los hombres tienen un mayor riesgo sufrir de apnea del sueño. Por ello, es indispensable que lleven un estilo de vida más saludable desde temprana edad.
Antecedentes familiares asociados a este trastorno

Por una cuestión de genética, quienes tienen padres, madres, hermanos o tíos con enfermedades de esta naturaleza. Son más propensos a padecer de este trastorno en algún momento de su vida y más cuando son fumadores desde temprana edad.
Consumo de alcohol, sedantes y tranquilizantes

Al igual que el cigarrillo, tomar alcohol en exceso resulta sumamente perjudicial para el cerebro, la garganta y las vías respiratorias. Por ende, quienes ingieren con demasiada frecuencia este tipo de sustancias deben tener en cuenta que están deteriorando su salud. Aunque la toma recurrente de sedantes también puede desencadenar episodios de apnea.
Dificultades para respirar por la nariz

La congestión nasal, los problemas anatómicos y las alergias. Constituyen factores de riesgo determinante cuando se trata experimentar pausas respiratorias durante el sueño. Básicamente porque impiden que ingrese suficiente aire al organismo.
Enfermedades crónicas de base o trastornos cardíacos

La insuficiencia cardíaca congestiva, la hipertensión arterial y la diabetes tipo 2. Son tan solo algunas patologías de base que pueden aumentar el riesgo de sufrir apnea del sueño. Al igual, que el haber sufrido accidentes cerebrovasculares previos.
Tratamientos indicados
La apnea del sueño no es un juego. Debido a que puede acarrear serias complicaciones de salud si no se diagnostica de forma oportuna. Perjudicando el desempeño laboral y favoreciendo la emergencia de otras patologías de cuidado como la hipertensión arterial. Por ello, si tienes antecedentes de fumador y te sientes identificado con varios de los síntomas que hemos reseñado en este artículo. No dudes en solicitar la valoración de un profesional.
El uso de dispositivos respiratorios durante la noche o aparatos orales para impedir el cierre de las vías respiratorias. Tales como boquillas de reposicionamiento mandibular o retenedores de lengua. Al igual que implantes quirúrgicos, terapias musculares y cirugías maxilomandibulares. Son tan solo algunos de los tratamientos y soluciones que se prescriben para ayudar al paciente en estos casos.
Sin embargo, no debes perder de vista la prevención. Pues llevar un estilo de vida saludable y dejar de fumar, te ahorrará muchos dolores de cabeza en este sentido.

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