Los altos niveles de glucosa en sangre dan paso a una enfermedad metabólica crónica y compleja llamada diabetes. Esta patología afecta a más de 422 millones de personas en el mundo y solo en España 5.1 millones de adultos viven con ella. Aunque los niños y adolescente también son una población propensa a desarrollar esta afección. De hecho, España es el segundo país con mayor prevalencia de diabetes en toda Europa. Solo superada por Turquía, de acuerdo a cifras de la Sociedad Española de Diabetes. Por ello, en este artículo conoceremos más sobre la diabetes tipo 1 y 2 y sus principales diferencias.
La insuficiente producción de insulina por parte del páncreas, es la alteración elemental que origina esta enfermedad. Debido a que esta hormona es la encargada de reducir y regular la cantidad de azúcar en la sangre. Esto, con el fin de utilizar la glucosa como fuente de energía para el resto del organismo. Incluyendo el funcionamiento del cerebro. Así que, si se produce una deficiencia en la segregación de insulina, se es más propenso de desarrollar hiperglucemia y a padecer de problemas del corazón, de los riñones y de las arterías.
Una combinación de factores genéticos y ambientales, son las principales causas de la diabetes tipo 1 y 2. Sin embargo, llevando una alimentación baja en grasas saturadas y haciendo ejercicio de forma regular. Es posible controlar y minimizar el riesgo de sufrir estas patologías.
Diabetes tipo 1 y 2, ¿En qué se diferencian?

Cuando se tiene problemas con la producción y la respuesta ante la insulina. O cuando los niveles de azúcar en la sangre están por encima de los 100 o los 125 miligramos por decilitro. Cualquier persona puede desarrollar al menos dos tipos de diabetes crónicas. Al igual que dos tipos de afecciones asociadas a la diabetes de naturaleza potencialmente reversible, como lo son la prediabetes y la diabetes gestacional.
La prediabetes corresponde a niveles de glucosa en la sangre más elevados de lo normal, pero que aun así no llegan a ser tan altos como los de la diabetes. Mientras que la diabetes gestacional es un trastorno que solo aparece durante el embarazo y que, por lo general, desaparece después del nacimiento del bebé. Aunque también es cierto que cerca de un 50% de las mujeres que padecen esta afección tienen más probabilidades de sufrir de diabetes tipo 2 más adelante. Además, deben ponerse en tratamiento lo antes posible para proteger su salud y la de su bebé.
De resto, la situación se torna más seria cuando se trata de la diabetes tipo 1 y 2. Debido a que como dijimos en líneas anteriores, en estos estadios ya se habla de una patología crónica. Sin embargo, existen múltiples diferenciaciones entre ambas que es preciso puntualizar y conocer. Así que para que aprendas a identificarlas con mayor claridad. Te presentamos las particularidades de cada una de ellas y que complicaciones o grados de gravedad conllevan:
Diabetes tipo 1

En casos en los que el páncreas de una persona deja de sintetizar insulina o cuando la produce en una cantidad muy baja. Se puede hablar de diabetes tipo 1 o de diabetes mellitus. Este tipo de afección suele diagnosticarse con mayor frecuencia en edades tempranas como la niñez y la adolescencia. Aunque también puede afectar a los adultos. Representa entre un 5% y un 10% de los casos de diabetes y sus síntomas son más rápidos e intensos.
La principal anomalía que se presenta en quienes cursan por esta patología, es la destrucción autoinmune de las células del páncreas. Lo cual impide que el cuerpo produzca insulina, generando una deficiencia casi absoluta de dicha hormona. Las razones que llevan al sistema inmunitario a actuar de esta manera aún están en investigación. Y hasta el momento se desconoce la cura de esta enfermedad. Sin embargo, con un tratamiento oportuno y una alimentación baja en grasas y en carbohidratos, es posible mejorar y extender la calidad de vida del paciente.
Este tipo de diabetes es menos común que la diabetes tipo 2 y está estrechamente relacionada con los antecedentes familiares, la genética y la edad.
Diabetes tipo 2

A diferencia de la diabetes mellitus, la diabetes tipo 2 se caracteriza por una resistencia a la acción de la insulina. En estos casos, el páncreas segrega dicha hormona, sin embargo, el organismo del sujeto no responde como debería. Básicamente, porque con frecuencia tampoco se produce suficiente insulina. Las razones por la que algunas personas presentan esta resistencia y otras no, aún continúan en estudio. No obstante, se ha determinado que el sobrepeso y llevar un estilo de vida sedentario, aumenta las probabilidades de sufrir esta enfermedad.
Los adultos de edad media y las personas de edad avanzada son las más propensas a desarrollar diabetes tipo 2. Una afección que engloba entre un 90 y 95% de los casos de esta patología. Y que al igual que la tipo 1. Es una condición de por vida que, si bien no tiene cura, puede controlarse y revertirse con un control nutricional exhaustivo y con inyecciones de insulina.
Un aumento del riesgo de enfermedad cardíaca y de derrame cerebral. Son tan solo algunas de las complicaciones que acarrea la diabetes tipo 2 si no se controla de forma oportuna. De hecho, la principal causa de muerte de quienes se les diagnóstica esta patología son las dolencias cardiovasculares.
Principales síntomas de la enfermedad

Los síntomas de la diabetes tipo 1 y 2 son muy similares y dependen de que tan altos se encuentren los niveles de glucosa en la sangre. Sin embargo, suelen presentarse de forma diferente. Algunos son progresivos y lentos, mientras que otros son más rápidos e intensos. Incluso, en ciertas ocasiones algunas personas pueden ser asintomáticas. Especialmente, cuando sufren de prediabetes, de diabetes gestacional o de diabetes tipo 2.
Pese a ello y en líneas generales, cuando no se trata o controla la enfermedad de forma oportuna. Las siguientes manifestaciones, dolencias o sensaciones, suelen ser los indicios más comunes frente a los cuales debes estar alerta. Pues suponen indiscutibles síntomas de diabetes:
- Visión borrosa.
- Tener más sed de la habitual.
- Orinar con mucha frecuencia.
- Sentirse constantemente cansado, débil o fatigado.
- Perder peso de manera involuntaria.
- Tener mucha hambre.
- Estar más irritable de lo normal o experimentar contantes cambios en el estado de ánimo.
- Enfrentar dificultades en la curación y cicatrización de las heridas.
- Entumecimiento u hormigueo en las manos o pies.
- Contraer infecciones con mayor frecuencia.
Una serie de indicios que con frecuencia aparecen de manera progresiva y con el paso del tiempo. Y que no siempre se suscitan juntos o en su totalidad. Sin embargo, es clave estar atentos a la forma en la que se comporta nuestro cuerpo para evitar complicaciones por diabetes tipo 1 y 2.
¿Cuáles son los factores de riesgo de esta patología?

Si bien el mal funcionamiento del páncreas y la deficiencia o resistencia a la insulina, son las principales causas de la diabetes tipo 1 y 2. Existen ciertos factores de riesgo que juegan un papel trascendental en este escenario. Acelerando o promoviendo el alza de los niveles de glucosa en la sangre. Algunos de ellos, como los antecedentes familiares y la genética escapan de nuestro control. Sin embargo, muchos otros se pueden prevenir o evitar haciendo pequeños cambios en el estilo de vida y siendo más selectivos a la hora consumir ciertos alimentos.
Diabetes tipo 1

A continuación, te presentaremos algunas de las condiciones y variables que incrementan las probabilidades de sufrir un cuadro de hiperglucemia. Empezando por la diabetes tipo 1:
- – Edad. Cualquier persona puede padecer de diabetes tipo 1. No obstante, esta patología se presenta con mayor frecuencia en niños, adolescentes y adultos jóvenes.
- – Antecedentes familiares. Quienes tienen un hermano, un primo o un abuelo que sufre o ha muerto de diabetes. Corren un mayor riesgo de tener problemas con la segregación de insulina.
- – Enfermedades autoinmunes. En la diabetes tipo 1 el sistema inmunitario ataca a las células que producen insulina. Así que las personas que padecen de patologías autoinmunes como la enfermedad de Addison, intolerancia al gluten, anemia perniciosa, vitíligo e hipotiroidismo. Tienen una mayor predisposición a la diabetes tipo 1.
- – Condiciones congénitas y de la niñez temprana. Nacer de una madre de edad avanzada o que haya sufrido preeclampsia durante el embarazo. También tiene una incidencia negativa en los niveles de glucosa en sangre.
- – Origen étnico. Ser de ascendencia noreuropea o mediterránea, es otro de los factores que aumentan el riesgo a desarrollar este tipo de diabetes.
- – Variables ambientales. El estrés físico y emocional, así como las dietas altas en grasas saturadas y en carbohidratos tampoco se quedan por fuera. Por ello, es preciso ser más cuidadosos con el ritmo de vida que llevamos.
Diabetes tipo 2

Adicionalmente, en lo que respecta a la resistencia a la insulina o a la diabetes tipo 2. No debemos perder de vista los siguientes factores:
- – Prediabetes y diabetes gestacional.
- – Obesidad, sobrepeso o aumento de la grasa abdominal.
- – Llevar un estilo de vida sedentario.
- – Tener más 45 años, por un tema de la predisposición a diabetes tipo 2 en adultos mayores.
- – Ser de origen hispano, indio americano o nativo de Alaska.
- – Tener un familiar cercano con diabetes tipo 2.
- – Sufrir de síndrome de ovario poliquístico.
Diagnóstico y tratamientos en casos de diabetes tipo 1 y 2

La prueba que se utiliza para diagnosticar la diabetes tipo 1 y 2, es la A1C. También conocida como la prueba de hemoglobina glucosilada. Esta se lleva a cabo mediante un pinchazo en el dedo pulgar o anular para extraer una pequeña porción de sangre. Luego se cola dicha muestra sobre una tira reactiva que introducida en el glucómetro. En aras de conocer los valores de la azúcar presentes en el torrente sanguíneo.
Mientras más alta esté la glucosa, más elevado será el nivel de A1C que se expresa en porcentajes. Por lo que un registro de A1C de 6,5 % o más, confirma la presencia de diabetes. No obstante, esta prueba puede arrojar ciertos fallos en casos de personas con anemia falciforme. Así que el médico podría sugerir otros análisis complementarios.
De ahí en adelante, en caso de dar positivo para diabetes 1 o diabetes tipo 2. Y tras una evaluación minuciosa de los síntomas irregulares que reporta el paciente. El médico procederá a prescribir el tratamiento más indicado.
En lo que respecta al control de la diabetes tipo 1, lo normal es que prescriban inyecciones de insulina regulares para suplir la deficiencia de dicha hormona. Estas inyecciones deben efectuarse en tejidos blandos como el abdomen, el brazo o los glúteos, varias veces al día. Aunque algunas personas pueden apostar por bombas de insulina.
Mientras que en pacientes con diabetes tipo 2, aparte de la prescripción de medicamentos que ayuden a hacer un uso más eficiente de la insulina. El médico recetará una dieta especial, así como la práctica de ejercicio diario para regular y bajar la azúcar en la sangre.

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