Todos los alimentos que ingerimos a diario son digeridos por nuestro estómago. Pero para que ese proceso ocurra deben activarse una serie de movimientos sincronizados en áreas del estómago y el intestino. A este mecanismo se le denomina motilidad intestinal y es el encargado de propulsar el bolo alimenticio hasta el ano. Es decir, de transportar esa masa que se obtiene a partir de la trituración y la salivación de los alimentos para finalmente expulsar los desechos
En ese orden y aunque parezca un proceso casi automático e instintivo. No siempre se desarrolla con normalidad en el organismo y puede verse interrumpido o afectado por una gran variedad de factores que comprometen la regularidad intestinal. Factores que bien pueden derivarse de trastornos gastrointestinales o de las características propias de los alimentos. Así como de estadios psicológicos asociados al estrés y la ansiedad.
El resultado en cualquiera de los casos es un vaciado del estómago excesivamente rápido o sumamente lento. Por ello, si quiere comprender mejor el funcionamiento del intestino y saber cómo regularlo para evitar los extremos. Sigue leyendo este artículo.
¿Qué provoca la motilidad intestinal?

Como de seguro muchos han constatado en el plano real, la salud digestiva es tan importante como el óptimo funcionamiento de cualquier otro órgano. De hecho, gozar de buena salud en este ámbito se traduce en un bienestar prácticamente integral. Y, por el contrario, cuando algo no anda bien en nuestro estómago somos más propensos de desarrollar diversas enfermedades. O afecciones que terminan comprometiendo nuestra calidad de vida a corto y mediano plazo.
Esto, es precisamente lo que ocurre con el papel que desempeña la motilidad intestinal en el sistema digestivo. Debido a que constituye una respuesta fisiológica indispensable para transportar los alimentos triturados desde la boca hacia el estómago y el intestino. Específicamente, mediante una serie contracciones musculares ondulatorias, mejor conocidas peristalsis. Una serie de movimientos en forma de lombriz que llevan el bolo alimenticio por distintas estaciones durante el procesamiento del tracto digestivo.
Ese mecanismo de contracción y de relación coordinada inicia en el esófago y termina en la evacuación de los desechos. Y es esencial para que los alimentos triturados se mezclen bien con los jugos gástricos y las encimas digestivas. Básicamente porque gracias a ellos, dicha masa de comida termina el proceso de descomposición y de distribución que inician las encimas del páncreas. Permitiendo que el cuerpo absorba los nutrientes necesarios y que expulse todo aquello que este demás en el organismo.
¿Qué sistema del cuerpo controla este mecanismo?

A diferencia de lo que algunos podrían suponer. La motilidad intestinal es un proceso fisiológico que no está bajo el control directo del cerebro. Es más, una responsabilidad inherente del sistema nervioso entérico. Una especie de subdivisión del sistema nervioso autónomo que funge como encargado directo de todo lo que ocurre con el aparato digestivo. Y que al mismo tiempo se ocupa de advertir los estadios en los que el cuerpo experimenta hambre o saciedad.
Por ende, las actividades que realiza el esófago, el estómago, el intestino delgado y el colón. También son de su competencia e inciden transversalmente en su operatividad. Pero, sin duda, esto se debe a que el tracto intestinal está compuesto por una red nerviosa. Unos tejidos que contienen una cantidad de células muy similares a las de la médula espinal. Por lo que, están en la posibilidad de trabajar de manera independiente al cerebro.
Aunque claramente el sistema nervioso entérico guarda una estrecha relación con el cerebro y se conecta o comunica con él de manera bilateral. En ese orden, la motilidad digestiva está sujeta a ese mecanismo y su funcionamiento regular o inusual dependerá de la composición de los alimentos. Así como de escenarios o circunstancias que preserven o alteren la normalidad de dicho sistema.
¿Qué factores alteran la motilidad digestiva?

Cuando los movimientos o contracciones gastrointestinales son regulares. Lo normal es que la comida permanezca en el estómago durante al menos tres horas. Para luego pasar al intestino delgado e iniciar el proceso de vaciado de los desechos. Sin embargo, como dijimos en líneas anteriores, este mecanismo puede verse alterado por múltiples variables. Todas ellas inciden directamente en los movimientos del tubo digestivo y, por supuesto, enlentecen o aceleran la frecuencia con la que se va al baño.
Estas irregularidades son muy comunes en las personas que sufren de trastornos digestivos. Pero también en quienes llevan un ritmo de vida excesivamente agitado. Debido a que el estrés y la mala alimentación constituyen dos de los principales desencadenantes en este ámbito. No obstante, en aras de que los tengas más claros y precisados, te presentamos en detalle dichos factores:
Trastornos gastrointestinales

Las enfermedades del estómago, producidas por parásitos, virus o por el consumo de alimentos en mal estado. Así como por hábitos nocivos como el comer a deshoras, beber poca agua o abusar de la ingesta de comidas picantes. Impactan directamente en la normalidad de las contracciones musculares en el estómago. Por ello, se advierte que las personas con dispepsia funcional o con recurrentes malestares estomacales, tienen una mala motilidad intestinal.
Básicamente porque dichas personas y aquellas que han sido diagnosticadas con gastritis. Tienden a sufrir de ardores, de gases, de hinchazón, de cólicos y de continuos dolores en el estómago. Así que si el padecer de algunos de estos síntomas se vuelve una constante. Lo mejor será que acudas cuanto antes a un gastroenterólogo de confianza.
Variables psicológicas

Otros de los factores internos de mayor peso que pueden provocar alteraciones en el movimiento muscular estomacal, son las variables psicológicas. Debido a que el estrés y la excesiva presión emocional aumentan la producción de ciertas hormonas. Como el cortisol que en cantidades muy altas pueden llegar a producir indigestión, irritación e inflamación en la mucosa intestinal. Al igual que úlceras y otras afecciones como colón irritable y colitis.
¿Qué síntomas advierten problemas de motilidad digestiva?

Los fallos o disfunciones de movilidad digestiva pueden provocar tanto una excesiva contracción de los músculos gastrointestinales como una relajación irregular. Generando episodios de estreñimiento o de diarrea respectivamente. Bien sea por factores internos como los que hemos descrito en líneas anteriores. Sumado a trastornos propios del sistema nervioso.
Como por factores externos relacionados con la ingesta de ciertos alimentos. O con la toma de algunos medicamentos que aceleran u obstruyen el proceso de evacuación. Sin embargo, más allá de esos indicios que suelen ser los más evidentes. Existen ciertas molestias y síntomas que también delatan posibles problemas de motilidad digestiva, tales como:
- – Sensación de pesadez
- – Ardor estomacal
- – Náuseas
- – Cólicos abdominales
- – Flatulencias
- – Hinchazón
- – Recurrente sensación de saciedad
Así que apenas adviertas algunos de estos síntomas de manera sostenida. Te aconsejamos solicitar la valoración oportuna de un profesional. En aras de detectar el origen del problema y de tomar las pertinentes medidas correctivas.
¿Cuáles son los trastornos de motilidad intestinal más comunes?

Al igual que otros órganos del cuerpo e incluso más. El estómago está muy propenso a enfermarse por diversas causas. Sobre todo, por la ingesta de alimentos mal lavados o con virus y parásitos activos. Aunque como ya hemos señalado, estas no son las únicas amenazas para el sistema digestivo. Y otros factores de orden psicológico, también pueden ejercer un impacto negativo en el tránsito intestinal.
En ese orden, algunos de las patologías y de los trastornos de motilidad digestiva más recurrentes son los siguientes:
Dispepsia funcional

Se trata de una afección que genera molestias y dolores en la parte superior del abdomen. Y que, por lo general, viene acompañada por síntomas de hinchazón, eructos y náuseas.
En la actualidad no se sabe con precisión cuáles son sus causas. Sin embargo, se cree que la toma de ciertos analgésicos y el consumo de cigarrillos, aumenta las probabilidades de padecerla. A igual que el ser mujer y las infecciones por Helicobacter pylori. Una bacteria gramnegativa con forma de bacilo helicoidal.
Gastroparesia

Consiste en un trastorno que afecta los músculos del estómago y que impide que este se vacíe de forma adecuada. Las causas que originan este problema de motilidad intestinal aún son desconocidas. Sin embargo, suele manifestarse con mayor frecuencia en personas que sufren de diabetes y en aquellas que se han sometido recientemente a una cirugía.
Las náuseas, los vómitos, el dolor abdominal y las alteraciones los niveles de glucosa. Son los síntomas más característicos de esta complicación que, si bien no tiene cura, puede controlarse llevando una dieta balanceada.
Síndrome de intestino irritable

Es uno de síndromes crónicos que alteran con mayor frecuencia el funcionamiento del tracto intestinal. Se caracteriza por generar cólicos, dolor abdominal, gases, estreñimiento y diarrea. Aunque en la mayoría de los casos sus síntomas no son graves. Debido a que pueden controlarse realizando ciertos cambios en la alimentación y en el estilo de vida.
El estrés a temprana edad, anomalías en los nervios del sistema digestivo, infecciones bacterianas y cambios en la flora intestinales. Son algunos de los factores de riesgo más comunes que pueden desencadenarlo.
Reflujo gastroesofágico

La regurgitación de los alimentos y dolor toráxico, constituye parte de los síntomas más distintivos del reflujo gastroesofágico. Una enfermedad de carácter estomacal que también altera la normalidad de la motilidad intestinal. Además de ir acompañada por acidez o ardor en el pecho.
El sobrepeso, la obesidad, el embarazo y hábitos nocivos como fumar o inhalar humo. Al igual que la toma de ciertos medicamentos como antidepresivos. Aumenta el riesgo de sufrir de esta afección.
¿Cómo regular la motilidad intestinal?

Después de todo lo que hemos dicho hasta ahora, es preciso acotar que para restablecer la normalidad de la motilidad intestinal. Lo primero que se debe hacer es atacar la causa del trastorno o del problema de base que está generando el desequilibrio en el tubo digestivo. Y una vez identificado y controlado el factor desencadenante podrá iniciarse un tratamiento eficaz. O adoptar ciertas medidas que ayuden a paliar las molestias gastrointestinales.
En tal sentido y teniendo en cuenta que la rapidez o la lentitud de las contracciones del estómago dependen de los alimentos que ingerimos. Lo primordial, será suspender el consumo de ciertos productos y reducir los niveles de estrés a los que estamos expuestos en el día a día.
Aunado a ello, otras acciones que de seguro te ayudarán para mejorar tu motilidad intestinal, son las siguientes:
- – Evita saltarte las comidas o comer a deshoras.
- – Toma meriendas saludables a media mañana y a media tarde. O realiza al menos cinco comidas al día para mantener el sistema digestivo activo.
- – Come en pequeñas porciones.
- – Bebe abundante líquido.
- – Mastica despacio cada uno de los alimentos.
- – Evita comer mientras trabajas o cuando estás muy presionado o apurado por llegar a un sitio.
- – Desecha el hábito de comer en exceso o de saltar el desayuno.
- – Aumenta la ingesta de fibras y de vegetales como la espinaca y el brócoli. Las frutas y las harinas integrales también son una excelente opción para saciar el hambre.

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