La acatisia o piernas inquietas es un trastorno neurológico. El cual se caracteriza por una sensación de inquietud motora. La inquietud se manifiesta como una necesidad apremiante de estar en constante movimiento. Asociada a sensaciones desagradables en las piernas que se alivian con el cambio de posición. En este artículo, hablaremos sobre los aspectos más importantes de la acatisia, incluyendo su definición, causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento.
La afección puede ser muy debilitante y afectar la calidad de vida de las personas que la padecen. Puede causar un gran malestar y angustia, e incluso puede llevar a la agitación psicomotriz o la violencia. Además, puede dificultar el sueño y causar cansancio durante el día. El tratamiento depende de la causa subyacente. Si es causada por un medicamento, el médico puede ajustar la dosis o cambiar a un medicamento diferente. Lo más importante es identificarla y tratarla a tiempo.
¿Qué es la acatisia?

La acatisia es un trastorno motor caracterizado por una sensación subjetiva de inquietud. Manifestada por una necesidad apremiante de estar en constante movimiento, sobre todo las extremidades, como las piernas. Las personas pueden describir la sensación como una necesidad de moverse, una sensación de inquietud o sensación de malestar general.
Los síntomas de la acatisia suelen ser más graves en las piernas. Pero también pueden afectar a los brazos, el tronco y la cara. Las personas con la afección pueden mover las piernas de forma incontrolada, cruzarlas y descruzarlas. Así como mecerse de un pie a otro o caminar de un lado a otro. También, pueden tener dificultad para permanecer sentados o parados quietos.
Los síntomas suelen aparecer al sentarse o acostarse, y mejoran con el movimiento. Además, suelen ser más graves por la noche, lo que puede dificultar el sueño. Las personas con la afección pueden tener dificultad para quedarse dormidas o pueden despertarse varias veces durante la noche.
Las piernas inquietas son un efecto secundario común de los medicamentos antipsicóticos, especialmente los medicamentos típicos de primera generación. También, puede ser un efecto secundario de otros medicamentos, como los antidepresivos, los antieméticos y los medicamentos para el Parkinson.
Causas

La causa exacta de la acatisia es desconocida, pero se cree que está relacionada con una alteración del sistema dopaminérgico. Que es un sistema de neurotransmisores que regula el movimiento, el estado de ánimo y la motivación. Ya que también puede causar síntomas de ansiedad, irritabilidad y dificultad para concentrarse.
La causa más común es el uso de medicamentos. Los medicamentos que más comúnmente causan acatisia son los antipsicóticos, especialmente los medicamentos típicos de primera generación. Como el haloperidol y la clorpromazina.
Estos medicamentos bloquean los receptores de dopamina en el cerebro, lo que puede provocar una disminución de la actividad dopaminérgica. La dopamina es un neurotransmisor que juega un papel importante en el control del movimiento.
Otros medicamentos que pueden causar la afección incluyen:
1- Antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina.
2- Antieméticos, como la metoclopramida y la domperidona.
3- Medicamentos para el Parkinson, como la levodopa y la carbidopa.
La acatisia y el síndrome de las piernas inquietas son trastornos del movimiento que a menudo se confunden entre sí. Sin embargo, se trata de trastornos diferentes con causas y manifestaciones distintas.
La acatisia se caracteriza por una sensación de inquietud y la necesidad de moverse constantemente. El síndrome de piernas inquietas (RLS) se caracteriza por una sensación de hormigueo, ardor o picazón en las piernas. El cual se alivia con el movimiento.
En algunos casos, la acatisia puede estar relacionada con el RLS. Por ejemplo, la acatisia puede ser un efecto secundario de los medicamentos utilizados para tratar el RLS.
Diagnóstico

El diagnóstico de la afección se basa en los síntomas del paciente. El médico realizará una entrevista clínica para evaluar la sensación subjetiva de inquietud e incomodidad, así como los movimientos observables. Los síntomas característicos incluyen:
1- Sensación subjetiva de inquietud o incomodidad interna.
2- Incapacidad para permanecer sentado o quieto.
3- Movimientos involuntarios de las extremidades. Como balanceo de las piernas, mecerse de un lado a otro, o caminar de un lado a otro.
4- Disforia (sentimiento de malestar o infelicidad).
El médico también puede realizar una evaluación física y neurológica para descartar otras posibles causas de los síntomas. Estas causas pueden incluir:
1- Trastornos del sistema nervioso central, como la esclerosis múltiple o el daño cerebral.
2- Trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia.
3- Trastornos metabólicos, como la hipoglucemia o el hipertiroidismo.
4- Trastornos farmacológicos, como los efectos secundarios de algunos medicamentos. Entre ellos los antipsicóticos, antidepresivos, o los medicamentos para la enfermedad de Parkinson
Si los síntomas del paciente no se corresponden con los criterios de diagnóstico de la acatisia. El médico realizará pruebas adicionales para determinar la causa subyacente.
El diagnóstico diferencial es importante para descartar otras posibles causas de los síntomas. Los trastornos que pueden confundirse con la afección incluyen:
1- Ansiedad: Los pacientes con ansiedad pueden presentar inquietud. Pero no suelen tener la sensación subjetiva de inquietud interna que se observa en la acatisia.
2- Enfermedad de Parkinson: Los pacientes con enfermedad de Parkinson pueden presentar movimientos involuntarios. Pero estos movimientos suelen ser de tipo discinético, es decir, son movimientos repetitivos y estereotipados.
3- Trastorno bipolar: Los pacientes con trastorno bipolar pueden presentar agitación, pero esta agitación suele estar acompañada de otros síntomas del trastorno bipolar. Como cambios en el estado de ánimo o la cognición.
Tratamiento

El tratamiento de la acatisia depende de la causa subyacente. Si la afección es un efecto secundario de un medicamento. El médico puede reducir la dosis del medicamento o cambiar a un medicamento diferente. En algunos casos, el médico puede recetar un medicamento para tratarla o sugerir terapias. A continuación, veremos las diferentes maneras de tratar la afección de piernas inquietas:
Tratamiento farmacológico

Los medicamentos que se utilizan para tratarla incluyen:
1- Buspirona: La buspirona es un medicamento ansiolítico que puede ayudar a reducir la sensación subjetiva de inquietud. Se puede utilizar para tratar la afección inducida por antipsicóticos, pero puede tardar varias semanas en surtir efecto.
2- Benzodiazepinas: Las benzodiazepinas son medicamentos sedantes que pueden ayudar a reducir la inquietud y la agitación. Son el tratamiento farmacológico más eficaz, pero pueden causar dependencia y somnolencia.
3- Antihistamínicos: Los antihistamínicos, como la difenhidramina, pueden ayudar a reducir los movimientos involuntarios. Sin embargo, pueden causar somnolencia y otros efectos secundarios.
4- Betabloqueantes: Los betabloqueantes, como el propanolol, pueden ayudar a reducir los síntomas. Como la inquietud, la agitación y los movimientos involuntarios.
5- Gabapentina: La gabapentina es un medicamento antiepiléptico que puede ayudar a reducir los síntomas de piernas inquietas.
6- Antipsicóticos atípicos: Los antipsicóticos atípicos, como la quetiapina y la clozapina, pueden ayudar a reducir los síntomas. Sin embargo, también pueden causar el aumento de la afección, por lo que deben utilizarse con precaución.
Tratamiento no farmacológico

En algunos casos, el tratamiento no farmacológico puede ser eficaz para tratar la situación. Estos tratamientos incluyen:
1- Terapia de comportamiento: La terapia de comportamiento puede ayudar a los pacientes a aprender a controlar sus síntomas.
2- Terapia de relajación: La terapia de relajación, como el yoga o la meditación, puede ayudar a reducir la ansiedad y la tensión. Lo que puede mejorar los síntomas.
3- Ejercicio: El ejercicio regular puede ayudar a reducir la inquietud y la agitación.
Tratamiento hospitalario

En casos graves, la afección puede requerir tratamiento hospitalario. El tratamiento hospitalario puede incluir electroestimulación cerebral profunda. La electroestimulación cerebral profunda es un procedimiento quirúrgico que puede utilizarse para tratar la acatisia grave.
Consejos

Si tiene acatisia o piernas inquietas, hay algunas cosas que puede hacer para ayudarse a sí mismo:
1- Evite los medicamentos que pueden causar la afección. Algunos medicamentos, como los antipsicóticos y los medicamentos para la ansiedad, pueden causar piernas inquietas. Si está tomando alguno de estos medicamentos, hable con su médico. Sobre la posibilidad de reducir la dosis o cambiar a un medicamento diferente.
2- Practique técnicas de relajación para ayudar a aliviar la ansiedad y el estrés. La ansiedad y el estrés pueden empeorar los síntomas de piernas inquietas. Practicar técnicas de relajación, como la meditación o el yoga, puede ayudar a aliviar la ansiedad y el estrés.
3- Haga ejercicio regularmente. El ejercicio regular puede ayudar a aliviar los síntomas de las piernas inquietas. El ejercicio puede ayudar a reducir la ansiedad y el estrés, y puede mejorar la calidad del sueño.
4- Si tiene la afección, evite tomar café, té o alcohol antes de acostarse. La cafeína y el alcohol pueden empeorar los síntomas.
5- Evite acostarse hasta que esté cansado. Acudir a la cama demasiado temprano puede aumentar la probabilidad de que experimente síntomas de piernas inquietas.
6- Cree un ritual relajante antes de acostarse. Leer un libro, escuchar música suave o tomar un baño caliente pueden ayudar a relajarse y prepararse para dormir.
7- Evite las bebidas calientes antes de acostarse. Las bebidas calientes, como el té y el chocolate caliente, pueden empeorar los síntomas de las piernas inquietas.
8- Hable con su médico. Si tiene alguna pregunta o inquietud sobre la afección o piernas inquietas, hable con su médico. Su médico puede ayudarle a desarrollar un plan de tratamiento que sea adecuado para usted.
Siguiendo estos consejos, puede ayudar a aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida.

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